Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

PARÁLISIS PROGRESIVA

Recursos

1. D e f i n i c i ó n y n a t u r a l e z a. - La p. progresiva, llamada también demencia paralítica, es una gravísi ma enfermedad de origen sifilítico. Consiste anatómicamente en un proceso inflamatorio particular que ataca preferentemente la cor teza cerebral y las meninges adyacentes. Su cuadro clínico está constituido por dos gru pos de síntomás — neurológicos y psíquicos — y suele manifestarse unos diez aflos después de haber ocurrido el contagio luético. En algün caso raro, de Inicio precocísimo (infantojuvenil), la p. progresiva se deriva de una sífilis hereditaria.

2. S i n t o m a t o lo g í a. - Los síntomás neuroló gicos más característicos y constantes de la p. progresiva son: trastornos de la palabra (disartría); trastornos pupilares (pupilas pe queñas, irregulares, rígidas a. la lu z); tre mores (más evidentes en los labios y en los dedos); desórdenes en la escritura y en los reflejos. A veces existen también crisis epi lépticas y ataques apopletiformes seguidos dé parálisis transitorias.

Los síntomás psíquicos son variadísimos y según que prevalezcan los de un tipo o de otro se habla de una forma neurasténica (con preocupaciones vagas, malestares, etc.), una forma expansiva (con euforia, excitación, de lirios extravagantes de grandeza), una forma depresiva (con sensación de desesperación, inverosímiles delirios hipocondríacos o de ruina, etc.). Con el progreso del mal se va abriendo camino y adquiere cada vez más importancia el decaimiento intelectivo, la de mencia y los paralíticos, en su fase terminal, se ven reducidos a una vida puramente ve getativa.

3. T r a t a m i en t o. - Hasta hace pocos dece nios la p. progresiva terminaba casi fatalmen te en la tumba a los dos o tres años< de su co mienzo. Los modernos métodos terapéuticos obtienen a menudo la regresión del mal con conclusiones clínicas tan buenas a veces que permiten al enfermo el retorno pleno a la vida social y laboral anterior. Estos métodos fueron instaurados por el clínico vienes Wagner von Jauregg, que trató a los paralí ticos con injertos de sangre malárica: apare cida la enfermedad se deja que tengan lugar de diez a veinte accesos febriles, después se corta la infección con quinina y se pasa a la cura antiluética farmacológica (con prepa rados arsenicales, bismúticos y mercuriales). Algunos en lugar de la malaria usan otros medios piretógenos. Recientemente ha toma do merecidamente grande importancia la te rapia penicilínica en dosis elevadísimás.

4. C u e s t i o n e s m o r a l e s.

- El paralítico pro gresivo puede ser considerado (aparte de su eventual responsabilidad en causa) irrespon sable desde el principio de la enfermedad porque ésta ataca electivamente la corticalidad cerebral. Impónese en estos casos el diagnóstico pre coz (relativamente fácil con el examen de las pupilas y pronto controlable con los análisis del liquido cefalorraquídeo): esto tanto para evitar que el enfermo cometa graves errores y faltas, o descuide sus deberes o derroche su dinero, ocasionando notables danos a si y a sus familiares, cgmo para permitir la intervención oportuna de aquellos medios te rapéuticos racionales anteriormente recorda dos; medios tanto más eficaces cuanto más, precoz sea su empleo, *ya que las lesiones cerebrales producidas por el- espiroqueta son irreversibles y cuanto más tiempo pasa menos fácil, duradera y completa es la regresión de los síntomás morbosos. Riz.

Bibliografía

Bibliografía

Ut. ‘C e r le t t I ', jR fassunto delle lezioni di.olinica delle malaitie nervose e mentali, Roma, 1046:
M. GozpANO, Tr$tlamento dtílle malattie nervose, M i la no, '1046.