HIJO
Es el nombre propio de la segunda Persona de la Sma. Trinidad, justificado por la índole de la primera Procesión (v. esta palabra), que es verdadera generación espiritual (v. Unigénito).
Llámase también Verbo (v. esta palabra), por ser el término de la intelección divina. Nótese que esta intelección lo mismo que la volición es común a las tres Personas que conocen en virtud del único acto intelectivo idéntico a la esencia divina. Pero sólo el Padre, entendiendo, dice el Verbo (cfr. Santo Tomás, Summa Theol., I, q. 34, a. 1, ad 3).
Se llama, además, el Hijo Imagen, según el testimonio de S. Pablo (Col. 1, 15): «El cual es la imagen de Dios invisible». La razón de este título está en el carácter propio del verbo mental, término de la intelección: el verbo, en efecto, es la Imagen fiel de lo que el entendimiento ha concebido y asimilado. El Padre se contempla a Sí mismo en el Verbo, como en un retrato viviente, contempla toda la naturaleza divina y por ella toda la naturaleza creada y creable.
Jesucristo se presenta en la Sda. Escritura como Hijo de Dios en el sentido que aquí se explica y también como Hijo del hombre, expresión mesiánica que tiene su origen en Daniel.
Bibliografía
Sto. Tomás, , I, qq. 34-35;
Hugon, , París, 1930, p. 192 ss.