HIPOSTÁTICA (unión)
(gr. ὑπόστασις = sustancia = supuesto, sujeto subsistente, y de aquí persona): En tiempos del Nestorianismo (s. V) S. Cirilo Al., para defender la verdad y la realidad de la unión de la naturaleza humana y de la naturaleza divina en Cristo, comenzó a usar con frecuencia la expresión: ἕνωσις καθ’ ὑπόστασιν = unión según la hipóstasis, hipostática (contra la ἕνωσις σχετική y κατὰ θέλησιν = unión accidental, moral de Nestorio).
La expresión ciriliana pasó a las actas del Conc. de Éfeso (431) y de los Concilios posteriores, siempre en el sentido de unión sustancial, real, con tendencia al significado de unión personal que fue explícitamente consagrado en el Conc. de Calcedonia (451) y en el Conc. III de Constantinopla (680), donde se define que las dos naturalezas convergen en una sola persona y en una sola hipóstasis (DB, 148, 290).
Partiendo de estos datos positivos podemos determinar el concepto preciso de la unión hipostática como la unión personal en que se actúa la Encarnación del Verbo de una manera singular muy distinta de la que se verifica en el hombre. La unión entre el alma y el cuerpo en cada uno de nosotros consta de dos sustancias incompletas y termina en una naturaleza y una persona. La unión propia de Cristo consta de dos naturalezas completas e íntegras (Conc. Calcedonense) y termina en una sola persona, que es la del Verbo preexistente ya al acto de la Encarnación (Conc. de Éfeso).
La unión hipostática es un misterio de fe, que los teólogos tratan de explicar sobre el concepto de personalidad (v. Persona), que no es sin embargo el mismo en las diversas escuelas. Admitido que la personalidad se constituye formalmente en virtud de la subsistencia como ser propio de una sustancia, la unión hipostática se explica eficazmente, diciendo que la naturaleza humana de Cristo, sustancialmente completa y determinada, no tuvo personalidad por estar privada del ser propio, por lo que fue elevada a la participación del ser divino del Verbo y consecuentemente de su divina personalidad.
En Cristo, pues, hay una sola Persona (el Verbo), porque hay un solo ser, una sola subsistencia, que es la del Verbo. Y ésta es la doctrina de Sto. Tomás (Summa Theol., III, q. 2). Así, pues, es una unión real y profunda, como dice el Conc. de Éfeso; subsiste una distinción permanente de las dos naturalezas íntegras y perfectas según el Conc. de Calcedonia.
V. Encarnación, Persona, Nestorianismo, Monofisismo.
Bibliografía
Sto. Tomás, , III, q. 2;
J. B. Terrien, , París, 1894;
M. Jugie, , París, 1912;
A. Sartori, , Turín, 1927;
Michel, «Hypostatique union», en DTC. * S. Th. S., III, Madrid, 1953;
M. Febrer, , Valencia, 1951.