Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

CORREDENTORA

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Es un título puesto en uso recientemente para expresar la cooperación de la Virgen a la obra de nuestra Redención, realizada por Jesucristo. La idea de una cooperación de María a nuestra salvación es tan antigua como el cristianismo, y tiene su fundamento dogmático en la maternidad divina, por la cual Cristo y su obra pertenecen en cierto sentido verdadero a María, que ha concebido, dado a luz y nutrido al Redentor, que le ha ofrecido en el templo, que ha sufrido con Él y ha participado espiritualmente con Él del martirio de la Cruz. Ésta es doctrina clásica, fuera de toda discusión. Pero en estos últimos tiempos, bajo el impulso especialmente de la escuela de Lovaina, capitaneada por Bittremieux, ha surgido una gran controversia sobre el valor y extensión de la cooperación de María y, por lo tanto, sobre la legitimidad y naturaleza de los títulos de Mediadora y Corredentora (v. Mediación).

Puntos doctrinales ciertos: 1.º María, en cuanto Madre de Cristo, participa de su vida y de sus obras, por lo tanto se puede llamar en sentido amplio Mediadora y Corredentora. 2.º En los designios de Dios María está asociada a Cristo para triunfar sobre el pecado, como Eva estuvo asociada a Adán en la ruina del género humano. 3.º María consintió en la Pasión y Muerte de Cristo, añadiéndoles su propio dolor materno, por el cual mereció (de congruo; v. Mérito) venir a ser la tesorera y distribuidora de los frutos de la Redención. Esta doctrina se funda en la Sda. Escritura y la explican ampliamente los Santos Padres: el Magisterio eclesiástico la ha enseñado siempre.

Puntos controvertidos: 1.º ¿Se puede decir de María que es Mediadora entre Dios y los hombres como Jesucristo y subordinada a Él? 2.º ¿Puede decirse que es verdaderamente Corredentora junto con Cristo en el sentido de que haya añadido eficazmente algo propiamente suyo a la obra de la Redención? 3.º Consistiendo la redención en la satisfacción y en el mérito de condigno de Cristo (v. Redención), ¿puede decirse que María, junto con Cristo, ha satisfecho a la divina Justicia con sus penas y ha merecido para nosotros la gracia saludable?

Los teólogos más apegados a la tradición responden negativamente, por temor a subestimar la dignidad del único Mediador y verdadero Redentor, y en obsequio a la tesis clásica de la necesidad de la Encarnación (v. esta pal.).

Otros teólogos siguen la sentencia afirmativa, aprovechando en su favor incluso algunos recientes documentos pontificios (Pío X, Benedicto XV, Pío XI), que parecen favorecer esta segunda sentencia. La cuestión sigue agitándose sin que se vea clara y segura una solución, aunque ciertamente la asociación de la Virgen a su divino Hijo importa también alguna participación directa e inmediata, si bien misteriosa, a la obra redentora de Jesucristo. El título de Corredentora está, por lo tanto, plenamente justificado.

Bibliografía

Merkelbach, , París, 1939, p. 309, amplia bibliografía en nota;
Roschini, , Milán, 1942;
íd., , Roma, 1946;
R. Spiazzi, , Roma, 1951;
J. M. Bover, , Madrid, 1946;
Alastruey, , Madrid, 1947.

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