MEDIACIÓN
Físicamente es la condición de quien se encuentra entre dos extremos de los cuales se distingue, aunque teniendo con ellos algo en común; moralmente es la acción de quien trata de unir y conciliar los extremos entre los cuales se encuentra. Es verdad de fe que Cristo es el Mediador perfecto entre Dios y los hombres. S. Pablo en su I Ep. a Tim. 2, 5: «porque uno solo es Dios, uno solo es también el Mediador de Dios y de los hombres, el hombre Cristo Jesús». Así se explican los Padres y el Magisterio de la Iglesia (cfr. Conc. Trid., Ses. 5; DB, 790).
Razón: Cristo, como Dios-Hombre, se encuentra en las condiciones requeridas por la mediación física entre la Divinidad y la Humanidad. Pero le cuadra también la mediación moral, porque el Verbo se encarnó precisamente para reconciliar al género humano con Dios (v. Encarnación). El Verbo, en cuanto Dios, es igual al Padre y por lo tanto no puede ser Mediador; pero lo es en cuanto Hombre, según la naturaleza humana, que le dio posibilidad de padecer y reparar por nosotros. Sus acciones y pasiones humanas tienen valor redentivo en cuanto son propias del Verbo, que sustenta y dirige la naturaleza asunta.
Cristo, pues, es Mediador según la naturaleza humana, pero no independientemente de la divinidad. S. Agustín (Sermo XII, 21): «He aquí el Mediador: la Divinidad sin la Humanidad no es mediadora; la Humanidad sin la Divinidad no es mediadora; pero entre la Divinidad sola y la Humanidad sola es mediadora la humana Divinidad y la divina Humanidad» (RJ. 1500). La mediación de Cristo en acto es la Redención, y se manifiesta concretamente en su Sacerdocio (v.).
María, como Madre del Verbo Encarnado, participa de un modo subordinado de la Mediación de Cristo ante Dios y es también Mediadora ante Cristo, su Hijo. Su Mediación consiste principalmente en rogar para obtener la aplicación de los frutos de la Redención, pero no puede restringirse a este oficio, porque la Sma. Virgen, asociada a Cristo, cooperó con Él en la gran obra redentora, contribuyendo a la adquisición de sus frutos saludables. V. Corredentora.
Bibliografía
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