COSMOGONÍA
(gr. κόσμος = mundo, y γόνος = generación, origen): Significa origen del mundo, que ya en tiempos remotísimos fue objeto de poemas mitológicos y de disquisiciones filosóficas. Pero la que de momento nos interesa es la Cosmogonía mosaica o narración bíblica de la Creación, contenida en el libro del Génesis. Esta narración, llamada también Hexámeron (= obra de los seis días), organiza la creación de todas las cosas en seis días, con un orden progresivo que va de la materia al mundo vegetal, al mundo animal, al hombre, y que los escolásticos reducían a tres fases: a) opus creationis: creación del cielo y de la tierra informes; b) opus distinctionis: división de la luz de las tinieblas, del agua de la tierra; c) opus ornatus: creación de los seres vivientes.
Desde los primeros tiempos del cristianismo, la narración mosaica ha tenido diversas interpretaciones, según dos tendencias, una alegórica y otra literal.
A) Alegorismo: nacido en la escuela alejandrina, fue adoptado sobriamente por S. Agustín, quien sostiene que Moisés no tuvo la intención de hacer la historia exacta de la Creación, sino solamente de afirmar la verdad de que todas las cosas han sido creadas por Dios y que el trabajo humano y el descanso sabático son imitación del trabajo y descanso de Dios. Por esto Moisés dispone la creación según los días de la semana. Opina además S. Agustín que todo fue creado en un instante y que después se fue desarrollando según las rationes seminales puestas por Dios en la materia. Esta opinión no tiene nada que ver con la teoría evolucionista (v. esta pal.) de nuestros días (Darwin), que admite la evolución de una especie a otra, extraña a la concepción agustiniana. El alegorismo contenido por S. Agustín dentro de los límites de la ortodoxia ha degenerado en los últimos tiempos hasta llegar al Mitologismo. Por eso ha sido siempre mirado con cautela, y los exegetas católicos modernos procuran mantenerse a cierta distancia de él.
B) Literalismo: interpretación literal de la narración mosaica sostenida por muchos Padres y teólogos. Algunos católicos modernos, interpretando la palabra yôm (= día) como período indeterminado (Periodismo), tratan de buscar el acuerdo perfecto entre la Biblia y los descubrimientos geológicos (Concordismo), no obstante las graves dificultades que encuentran.
La Iglesia, ya en el Conc. Later. IV (DB, 428), atribuía a Dios no sólo la creación en general, sino también la creación distinta de las criaturas espirituales y materiales. En cuanto a la relación mosaica, tenemos la respuesta de la Pont. Comisión Bíblica (1909), que afirma los siguientes puntos como básicos para una recta interpretación católica: a) la relación es sustancialmente histórica y literal, por lo que es falso el alegorismo exagerado y el mitologismo; b) son ciertamente históricos y literales algunos hechos relacionados con los fundamentos de la doctrina cristiana (como, p. ej., la creación del hombre y de la mujer, la caída original, etc.); c) no es necesario, sin embargo, interpretar literalmente cada una de las frases, y así, p. ej., la palabra día puede tomarse en el sentido propio o en el de período; d) Moisés no trató de explicar la creación con rigor científico, sino de un modo popular, según el estilo y lenguaje de su tiempo; la relación es, pues, una verdadera historia popular, pero sin pretensiones científicas.
Este último punto ha sido ampliamente aclarado por Pío XII en su Enc. Divino afflante Spiritu y en la Carta al Arz. de París (16 enero 1948) a la luz del principio de los géneros literarios propios de la Biblia. Pío XII vuelve sobre el mismo argumento en la Enc. Humani Generis (12 ag. 1950).
Bibliografía
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E. Mangenot, «Hexameron», en DTC;
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