Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

COMUNICACIÓN (de idiomas)

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Es la mutua atribución de las propiedades de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en Cristo. Es legítima en virtud de la unión hipostática, por la cual Cristo es una sola Persona y un solo sujeto de atribución, que posee como propias las dos naturalezas con sus correspondientes propiedades. Los Nestorianos (v. Nestorianismo), que ponían en Cristo dos sujetos distintos, el Hombre y el Verbo, negaban la comunicación de idiomas; los Monofisitas (v. Monofisismo), que confundían en una las dos naturalezas, exageraban el cambio de atributos hasta borrar la línea de distinción entre lo humano y lo divino en Cristo. La Iglesia ha condenado ambos errores declarando legítima aquella comunicación cuya base es la unidad personal de Jesucristo (Conc. de Éfeso); y manteniendo firme la distinción de las dos naturalezas y de sus respectivas propiedades (Conc. Calcedonense).

A la luz de estas dos definiciones el sentido justo de la comunicación de idiomas se reduce a lo siguiente: la mutua atribución de las propiedades de las dos naturalezas no se hace directamente, sino a través y en virtud de la persona única, que es el Verbo encarnado, verdadero Dios y verdadero Hombre. Por lo tanto, se puede decir de Cristo: Dios es Hombre. Cristo Hombre es Dios, el inmortal es mortal (porque es la misma persona del Verbo, a quien se atribuye lo que es propio de cada una de las dos naturalezas).

Pero no se puede decir la divinidad es la humanidad (porque aquí la atribución se haría entre las dos naturalezas directamente, sin relación con la Persona); por lo regular la predicación de los atributos se hace en términos concretos. Hay que evitar los términos abstractos y las reduplicaciones como ésta: Cristo en cuanto Dios es pasible (proposición herética). Por razón de esta comunicación canta la Iglesia, en el Credo, que el Hijo Unigénito del Padre se hizo hombre, padeció y murió por nosotros y fue sepultado.

Bibliografía

Sto. Tomás, , III, q. 16;
P. Parente, , Turín, 1951, y otros tratados semejantes;
A. Michel, , en DTC. * J. Munuce, , Madrid, 1905;
, t. III, Madrid, 1950.

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