Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

COMUNIÓN (de los Santos)

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Verdad de fe que constituye uno de los artículos del Credo. Consiste en una unión, íntima y en un mutuo influjo entre los miembros de la Iglesia militante, purgante y triunfante en la tierra, en el Purgatorio y en el Paraíso.

Esta unión y participación de los tesoros de la Iglesia se funda principalmente en la verdad del Cuerpo Místico (v. esta pal.), según la cual todos los hombres en sentido amplio pertenecen a Cristo en virtud de la Encarnación y de la Redención; en sentido estricto son una sola cosa en Cristo, como miembros de un solo organismo, en virtud del Bautismo y, por lo tanto, de la fe y de la caridad. En este organismo místico, que es la Iglesia, Cristo, su Cabeza, comunica la vida sobrenatural de la gracia por medio del Espíritu Santo, que es como el alma. Unidos con Cristo, los fieles están unidos entre sí; y esta unión la consolidan los Sacramentos, que comunican la gracia, la cual es una participación de la naturaleza divina y lleva consigo la inhabitación de la Sma. Trinidad en toda alma santificada. La imagen evangélica de la vid (= Cristo) y los sarmientos (= los cristianos) y la doctrina expuesta por S. Pablo (I Cor., Colos., Efes., Rom.) acerca del Cuerpo místico y de la Iglesia son viva expresión del dogma de la comunión de los Santos, es decir, de todas las almas cristianas por las que Cristo oró en la última cena: «Que todos sean una sola cosa, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti.»

Los Padres orientales explican este dogma a la luz del Espíritu Santo que difunde la vida sobrenatural en todos los cristianos; en cambio, los Padres occidentales prefieren explicarlo desde el punto de vista de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, sociedad temporal y eterna de los redimidos. Una y otra consideración nos lleva al concepto de una vida común, de una comunión vital mística por la cual los cristianos que combaten por el bien sobre la tierra, las almas que purgan y los bienaventurados del cielo se comunican los frutos de la Redención, custodiados en el tesoro de la Iglesia, por medio de la oración y de la caridad.

Bibliografía

Sto. Tomás, , III, q. 8, y Suppl., q. 13, a. 2;
íd., , a. 10;
P. Bernard, , en DTC;
d’Alès, , en DA, IV, col. 1145 ss.;
E. Mura, , vol. I, París, 1936.

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