Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

JONÁS

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En el libro del mismo nombre, quinto de los profetas menores, llámase a Jonás hijo de Amitai (1, 1), sugiriendo así la identidad con el profeta oriundo de Gat Jefer (aldea del territorio de Zabulón, Jos. 19, 13), que vaticinó a Jeroboam II (787-746) el glorioso retorno del reino a sus primitivos límites (II Re. 14, 25). La leyenda judía nos proporciona otras noticias, como la de hacer de él un hijo de la viuda de Sarepta (I Re. 17, 17 ss.). El libro comienza, sin introducción, con la orden que Yavé comunica a Jonás de ir a Nínive a predicar penitencia. El profeta, que ve en Asur el enemigo capital de Israel y conoce la misericordia de Dios, que fácilmente perdona (cf. 4, 2), se excusa y trata de evadirse huyendo a Tarsis, y se embarca en Joppe en una nave fenicia. Se desencadena una tempestad, y después de haber echado a suertes resulta ser Jonás el culpable. Arrójanlo al mar y se lo engulle un enorme pez (c. 1), en cuyo vientre estuvo tres días y tres noches. En tal situación compuso 317Ael cántico (2, 9-10), propiamente un himno de acción de gracias que ofrece afinidades literarias con Joel y varios salmos (30, 23; 41, 8; 68, 3).

El pez lo vomita y se encuentra ileso en la costa palestinense (c. 2). Yavé le renueva la orden y Jonás lleva a Nínive el mensaje de destrucción: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida» (3, 4). La penitencia de sus habitantes alcanza el perdón de Dios (c. 3). En vez de alegrarse de ello, Jonás se enoja; no ha sucedido cuanto él pedía e implora la muerte . Yavé le reprocha tal sentimiento de odio, pues también los gentiles, criaturas suyas, son objeto de su misericordia: hace que crezca un ricino hasta cubrir con su sombra la cabeza del profeta; el sol es asfixiante, y aquella sombra le proporciona un inmenso alivio, pero la planta se seca de repente y Jonás lamenta su desaparición sumido en profundo dolor. De este episodio toma Dios ocasión para inculcarle la sobredicha lección (c. 4). La doctrina que el autor quiere enseñar está clara: el plan salvador de Dios no se limita a los judíos solamente sino que comprende también a los gentiles. Tal enseñanza constituye la esencia de este diminuto libro, que es uno de los más conocidos, y es una de las joyas de la literatura hebrea. Hasta el s.

XIX se admitió como realmente sucedido todo cuanto se relata en Jonás, y se siguió defendiendo su historicidad, que parecía efectivamente haber sido afirmada por Jesús (Mt. 12, 39 ss.; Lc. 11, 29-32) al aducir el ejemplo de los ninivitas juntamente con el otro, ciertamente histórico, de la reina de Sabá (II Re. 10), y al presentar la estancia de Jonás en el vientre del pez como signo profético de su sepultura y resurrección: «Como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el seno de la tierra» (v. Resurrección de Jesús).

La referencia de Tob. 14, 4 (sólo el cód. B) es enteramente insegura (R. Galdos, Tobit , París 1930, p. 296; A. Miller, Tob. , Bonn 1940, p. 106), como también resultan infundados los intentos de hallar en los textos cuneiformes referencias a los episodios narrados en este libro (J. B. Schaumberger, en Miscellanea Biblica , II, Roma 1934, pp. 23-34). Por otra parte, la des obediencia de Jonás al mandato de Yavé es de veras insólita y contrasta con lo que sabemos acerca de la acción divina sobre el profeta (v., cf. Jer. 20, 7 ss.); el cántico compuesto en el vientre del pez y la repentina conversión de Nínive aparecen inverosímiles; háblase de la capital de Asiria como de una ciudad del pasado y con referencias 317Binexactas (Jn. 3, 3.6). Nínive fue destruida en el año 612 a. de J. C.

Por tanto, nuestro Jonás no puede ser el profeta que vivió durante el reinado de Jeroboam. Tenemos, pues, un conjunto de indicios que favorece la interpretación parabólica, cada vez más seguida por los exegetas modernos (Lagrange, Condamin, Dennefeld, Chaine, Feuillet) y que ya fue propuesta por San Gregorio Nacianceno. Trátase de un libro didáctico. Jesús en los pasos citados hace referencia por vía de ilustración para mejor grabar su doctrina en el ánimo de sus oyentes, y tal referencia conserva todo su valor y eficacia lo mismo si se apoya en un hecho histórico que en un hecho ficticio con fines didácticos y morales, e incluso en un relato legendario.

Así, por ejemplo, I Cor. 10, 4 y Jud. 9 ss. refieren leyendas judías sin que por ello se cambie su valor y carácter (cf. II Tim. 3, 8; Hebr. 7, 3 etc.). De un modo semejante la liturgia desea al alma la paz eterna «con Lázaro, pobre en otro tiempo».

Y nosotros hablamos del hijo pródigo, del buen Samaritano, incitando a los fieles a imitar el arrepentimiento del uno y la caridad del otro; y son ejemplos tomados de parábolas. Dígase lo mismo respecto del tipo mesiánico o comparación profética establecida por Jesús. Una notable confirmación de la índole didáctica de Jonás es su dependencia de Jeremías . El profeta de las naciones fue su principal fuente (1, 14 = Jer. 36, 15; 3 = Jer. 36; 3, 8 = Jer. 18, 11 etc.). Los aramaísmos y los neologismos colocan a Jonás entre los libros posteriores del Antiguo Testamento. Probablemente fue compuesto este libro en el período de la mayor dispersión (v. Diáspora ), h. el año 300 a. de J. C. Se sintió la necesidad de afirmar, contra la corriente más cerrada, que la religión de Moisés no excluía a los paganos (cf. Is. 56, 1-9). El episodio de Jonás en la tempestad, engullido por el pez y luego arrojado incólume y, según palabras del mismo Jesús, tipo de su resurrección, es de los temas más corrientes de las primitivas pinturas cristianas. [F. S.]

Bibliografía

A. Feuillet, Les sources du liv. de Jonas , en RB , 54 (1947), 165-86. Id., Les sens du liv. de Jonas , ibid., 340-61. Id., en DBs , IV, col. 1104- 31. G. Wilpert, La fede della Chiesa nascente secondo i monumenti dell’arte funeraria antica , Ciudad del Vaticano 1948, pp. 9 s. 124- 28. A. Vaccari, La S. Bibbia , VII, I profeti , 2, Firenze 1955, pp. 335-42;
admite la sustancia histórica, con amplificaciones en los detalles particulares.

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