Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

CREACIÓN

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Los numerosos fragmentos de la Sgda. Escritura que se refieren a la creación son agrupados comúnmente (desde Vacant [DB, II, 1101-05] en adelante; cf. BRLK, II) de este modo; 1) Todo lo que existe: el universo visible e invisible, y cuanto hay en él, es obra de Dios y solo de Dios. Esta verdad está afirmada repetidas veces en el Génesis y en el Apocalipsis. «En el principio creó Dios el universo» (Gén. 1, 1); cielo y tierra se dicen por el cosmos entero. Frecuentemente en el Salterio: «Por la palabra de Yavé fueron hechos los cielos — y todo su ejército por el aliento de su boca. «Dijo Él, y fue hecho; — mandó, y así fue» (Salmo 33 [32], 6. 9). «Tuyo es el día y tuya es la noche; — tú estableciste la luna y el sol» (74 [73], 16). «Suyo es el mar, pues Él lo hizo» (95 [94], 5); cf. 102 (101), 26; 119 (118), 90 s. «Hacedor de cielos y tierra, — del mar y de cuanto en ellos hay» (146 [145], 6).

Los Profetas se fundan en Gén. 1-2 para celebrar la omnipotencia creadora de Dios (cf. Am. 4, 13; 5, 8; 9, 5 ss.). «Él con su poder ha hecho la tierra, — con su sabiduría cimentó el orbe, — y con su inteligencia tendió los cielos» (Jer. 10, 12; cf. 51, 15). Pero especialmente Isaías cc. 40-56; y más en concreto 44, 6-46, 13. «Yavé es Dios eterno, — que creó los confines de la tierra» (Is. 40, 28).

«Así dice Yavé, — que creó los cielos y los tendió, — que formó la tierra y sus frutos, — que da a 126Alos que la habitan alimento» (42, 5). «Yo soy Yavé, el que lo ha hecho todo: — yo, yo solo desplegué los cielos — y afirmé la tierra» (44, 24). Y lo mismo en los otros libros del Antiguo Testamento: «Tú, oh Yavé, eres único; tú hiciste los cielos de los cielos y toda su milicia; la tierra y cuanto hay en ella; los mares y cuanto en ellos hay; tú das vida a todas las cosas». (Neh. 9, 6). «A ti te sirve la creación entera, — porque tú dijiste y todo fue hecho — enviaste tu aliento y él lo vivificó» (Jdt. 16, 17).

En los libros sapienciales se celebra el atributo divino que presidió a la creación, la sabiduría (cf. Prov. 8, 22-32; Sab. 7, 21-8, 19; Eclo. 39, 20-40, 1). La creación y sus maravillas se describen en Job 9, 5. 10; 26, 7, 14; 38-42. «Dios de los padres, que con tu palabra hiciste todas las cosas —y en tu sabiduría formaste al hombre (Sab. 9, 1). «Voy a traer a la memoria las obras del Señor — Por la palabra del Señor existe todo, — todo cumple su voluntad según su ordenación (Eclo. 42, 15; cf. 43, 37 «el Señor ha creado todas las cosas»).

Dios, creador del universo en el credo de la Iglesia primitiva (Act. 4, 24; 14, 15; 17, 24). «Pola fe conocemos que los mundo s han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible» (Hebr. 11, 3). Digno eres, Señor, Dios nuestro — de recibir la gloria, el honor y el poder —; porque tú creaste todas las cosas —y por tu voluntad existen y fueron creadas» (Ap. 4, 11). 2) Dios ha creado de la nada, mediante su omnipotencia. Dícese expresamente en II Mac. 7, 28: «Ruégote, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y veas cuanto hay en ellos, y entiendas que de la nada lo hizo todo Dios». Se presupone, a veces expresamente, en los textos que ahora hemos citado.

En Gén. 1, 1, Dios crea todo el universo, y por tanto nada preexistía. El verbo bara’ de suyo expresa que el mundo es fruto de la omnipotencia divina. Aparece 47 veces en la Biblia (forma qal y nifal), y siempre para expresar una acción divina, una intervención fuera del orden natural. Es empleado para significar la producción de la tierra (Gén. 1, 21; 2, 3 s.; Is. 40, 28); la producción del cielo (Is., 45, 18); la producción de la vida de los animales (Gén. 1, 21); la producción del hombre (Gén. 1, 27; 5, 1 s.; 6, 7; Is. 45, 12; Ecl. 12, 1); la realización de milagros (Éx. 34, 10).

El contexto determina que aquí el verbo bara’ está empleado en un sentido particular de «crear» y «crear de la nada» : «en el sentido pleno de la primera creación, antes de la cual está la nada» (Procksch). 126BLa construcción «Cuando Dios empezó a crear, la tierra era soledad y caos... — dijo: Haya luz, etc.», parece expresar la creación segunda. Pero esa construcción (beréšît berō’ infinitivo constructo), posible en cuanto a la sintaxis, no está atestiguada en ningún manuscrito masorético ni en ninguna versión. Gén. 1, 1 es la introducción sintética a lo que sigue en todo el capítulo. Además, la frase tóhü wábóhü, traducida por «soledad y caos» podría ser también una descripción popular de la nada. Teodoción la traduce por «vacuidad y nada».

Según Sal. 33, 9; Jdt. 16, 14; Eclo. 42, 15 bastó una orden de Dios para crear, y en ello muchos exegetas, incluso católicos, ven, y con razón, cuando menos una alusión a la creación de la nada. El Nuevo Testamento lo expresa decididamente en Hebr. 11, 3; Rom. 4, 17; a Dios y a Cristo se les llama «primer fundamento y creador de todo ser»: «De él y por él son todas las cosas» Rom. 11, 36; I Cor. 8, 6; Col. 1, 15 s.; Jn. 1, 3: «En el principio era el Verbo... ὢν, el imperfecto expresa la eternidad, la vida continuada indivisa); todas las cosas fueron hechas por medio de él» (ἐγένετο, el principio, el hacerse en un momento dado del tiempo).

La expresión de la Sab. 11, 18: «(Dios) creó el mundo de la materia informe» ἐξ ἀμόρφου ὕλης, tomada por la filosofía griega quiere traducir al lenguaje entonces en uso la tóhü wábóhü de Gén. 1, 2, a la que se refiere sin ambages. Si bien se considera el contexto, el autor habla de la creación de los seres vivientes, o de la segunda creación, como suele decirse : de separación y de ornamento. Este caos o materia informe había sido ya creado por Dios: Gén. 1, 1, del mismo modo que las tinieblas de que también habla Gén. 1, 2 (Is. 45, 6 s.): cf. Sab. 1, 14; 11, 26 (J. Weber, La Ste. Bible, ed. Pirot 6, 1946, 475 s.). 3) Más aún: Dios creó al principio del tiempo. A la aparición de lo creado, por obra de Yavé, opónese la eternidad de Dios, la preexistencia y la sabiduría de Cristo: (Jn. 1, 1. 3); «Antes que los montes fuesen y se formase la tierra... eres tú, oh Dios, desde una eternidad a otra eternidad» (Sal. 90 [89], 2). «Túvome Dios — dice la sabiduría personificada —, como principio de sus actos ya antes de sus obras... antes de los abismos...» (Prov. 8, 22-32). Y en el Nuevo Testamento: «Ahora tú, oh Padre , glorifícame con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiera (Jn. 17, 5); cf. Ef. 1, 4: «Nos eligió antes de la constitución del mundo». 4) La creación es una obra buena que 127Aresponde al plan divino y es fruto de la Sabiduría divina. Gén. 1, 31; Eclo. 39, 33; Sab. 1, 13 s.). «¡Cuántas son tus obras, oh Yavé, y cuán sabiamente ordenadas!» (Sal. 104 [103], 24; Prov. 3, 19; Jer. 51, 15; Eclo. 16, 26-29; 42, 21, 26. 5) Dios creó con absoluta libertad (Sal. 135 [134], 6; Dan. 4, 32; «Hace todas las cosas conforme al consejo de su voluntad» (Ef. 1, 11; Ap. 4, 11), y para gloria suya (Eclo. 17, 7 s.; Rom. 11, 36: «De Él [Dios], por medio de Él, y para Él (fin) son todas las cosas»). Y los hombres deben elevarse de lo creado al Creador: Sab. 13, 1-9; Rom. 1, 19 ss.

Finalmente, hácese confesión de la divinidad de Jesucristo cuando en el Nuevo Testamento se le llama creador: Jn. 1, 1-3; «(Cristo) es el primogénito de toda creatura porque en Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados y las Potestades— todo fue creado por Él y para Él» (Col. 1, 15 s.). Para la narración bíblica Gén. 1, v. Hexameron; para la creación del hombre, v. Adán. [F. S.] F. Ceuppens, Quaestiones selectae ex historia primaeva, 2.ª ed., Torino-Roma 1948, pp. 3-84. P. Heinisch, Teologia del Vecchio Testamento (trad. it.
La S. Bibbia, S. Garofalo), Torino-Roma 1950, pp. 156-68.

Bibliografía

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