CRISTIANO
Los discípulos de Jesús (en el N. T.: elegidos, Rom. 8, 33, etc.; discípulos, Act. 9, 26; hermanos, Act. 2, 29. 37; santos, Rom. 8, 27; 15, 25; creyentes, Act. 5, 14), fueron llamados cristianos por los gentiles de Antioquía (h. 43 desp. de J. C.), conforme a una costumbre común (cf. Caesariani, Pompeiani, Ἡρωδιανοί = Mt. 22, 16) = seguidores de Χριστός, considerado como nombre propio de persona en vez de simple apelativo: el Mesías, el Cristo. Los judíos los llamaban despectivamente nazarenos (Act. 24, 5).
El término cristiano tuvo aceptación también en Act. 26, 28, en labios de Agripa, y en I Pe. 4, 16; ya en Roma (en el 64) eran llamados así los fieles (Tácito, Ann. XV, 44); en el s. II se hizo de uso general entre los mismos fieles. Chrestianus es una deformación popular (Suetonio, Nero 16; Claud. 25), que se deriva del Χριστιανός por η. Por error o por sentimientos de piedad algunos Padre s hicieron provenir el nombre cristiano de χρηστός, «bueno, excelente» (Tertuliano, Apolog. 3; San Justino, Apol. I, 4; Clem. de Alej., Strom. II, 4). [F. S.]
Bibliografía
H. Leclercq, en DACL, III, col. 1464-78. A. Ferrua, en La Civiltà Cattolica 1933, II, p. 127B552 ss.
1933, III, p. 33 ss. J. Renié, Les Actes (La Ste. Bible, ed. Pirot, 11), París 1949, pp. 169 s. 331.