IGLESIA (Conducta en la)
1. Cómo entrar en la i. - Para entrar en la i. no se prescribe un hábito especial; pero el vestido debe ser siempre modesto y decente. Hay que entrar en ella usando al menos las atenciones y consideraciones que una persona educada observa al entrar en casa ajena. Antes de entrar los hombres, si tienen la cabeza cubierta, se descubren; las mujeres, si tienen la cabeza descubierta, se cubren, preferentemente con un velo negro, si bien en esto hay que atender las diversas costumbres locales. Si se está en compañía o conversando, se corta la conversación; en todo caso hay que procurar recogerse, preparando el alma a una más íntima unión con Dios. Apenas se entra, se toma el agua bendita y se hace la señal de la cruz. Después, antes que nada se saluda al Smo. Sacramento, dirigiéndose a ser posible ante su altar. Si está encerrado en el tabernáculo se hace genuflexión simple (con sólo la rodilla derecha en tierra); si está expuesto a la adoración de los fieles se hace genuflexión doble (con las dos rodillas en tierra). Si se encuentran personas conocidas en la i. no se saludan de palabra, ni se hacen presentaciones. Es admisible solamente —si no está expuesto el Smo.
Sacramento— una breve señal de saludo, inclinando ligeramente la cabeza. Esto puede admitirse especialmente en ocasión de matrimonios o de funerales; o también en ocasión de participaciones oficiales en ceremonias solemnes.
2. Cómo comportarse fuera del tiempo de las Sdas. Funciones. - En la i., cuando no se toma parte en una función sagrada, se puede —a voluntad— estar de rodillas, sentarse o estar de pie. Si el fiel ha de estar poco tiempo en la i. es mejor que esté de rodillas: parece que ésta es la posición más adecuada para la oración privada. En cambio, si el fiel ha de estar largo tiempo en la i. puede continuar su oración poniéndose de pie o estando sentado. En todo caso se ha de estar con recogimiento, modestia y piedad, como conviene a la Casa de Dios; si están presentes otros fieles es necesario evitarles cualquier molestia. Si uno entra en una i. para admirar sus recuerdos y bellezas artísticas, no inicie su visita sin saludar antes al Smo. Sacramento (si está presente) y hacer una breve oración de rodillas; durante su visita procure no distraer a los fieles que oran; si ha de hablar algo con quien le acompañe debe hacerlo con voz muy baja. En una palabra, conserve también en estas circunstancias la actitud devota y el respeto que conviene a la Casa de Dios.
3. Cómo participar en las Sdas. Funciones. - Si en la i. se tiene una función sagrada conviene que el que está presente —dejando aparte si es necesario, sus devociones y sus gustos privados— se asocie con humildad y caridad a la oración común. Para la posición del cuerpo he aquí algunas reglas principales:
a) En la Misa rezada se ha de estar siempre de rodillas, excepto a la lectura de los evangelios, que se escuchan de pie. Si esto le resulta a alguno demasiado duro puede sentarse un poco (o ponerse de pie). Pero ha de estar de rodillas al menos desde el Sanctus hasta la terminación de la Elevación; y mejor si está de rodillas desde el Sanctus hasta la Comunión inclusive. El mejor modo de asistir a la Sta. Misa es acompañar, con el misal en la mano, las oraciones y acciones del Celebrante.
b) En la Misa cantada. Brevemente, las reglas son las siguientes: 1) se ha de estar de rodillas durante las oraciones del Introito (que el celebrante reza con los ministros al pie del altar), del Sanctus hasta el fin de la Elevación y durante la Bendición dada por el celebrante; 2) se ha de estar sentado durante la incensación del altar; durante el canto del Kyrie , del Gloria , de la Epístola y de los versículos ( Gradual , Aleluya , Tracto , Secuencia ) que la siguen, del Credo ; desde el Ofertorio hasta el fin de la incensación del coro (poniéndose de pie cuando el turiferario inciensa al pueblo); y durante el canto de la Communio ; 3) se ha de estar de pie en todos los demás momentos. Si se trata de una Misa funeral se ha de estar de rodillas —además de los momentos indicados— también durante el canto de los Oremus (antes de la Epístola y después de la Comunión) y además desde el fin de la Elevación hasta el Pax Domini (inmediatamente antes del Agnus Dei ).
c) En las funciones eucarísticas. Si se trata de la Sta. Misa celebrada ante el Santísimo solemnemente expuesto, los fieles siguen las reglas que hemos dado. En las demás funciones eucarísticas han de estar, a ser posible, siempre de rodillas.
d) Durante la predicación, a ser posible, estén sentados: ésta es la posición adecuada para escuchar.
4. Cómo acercarse a los sacramentos de la Confesión y de la Comunión. - Para prepararse bien a la Confesión y a la Comunión conviene de ordinario servirse de la ayuda de un libro de piedad. Para la Confesión evítese el defecto de los que apenas entran en la i. se precipitan sin preparación ninguna al primer confesonario libre. Evítese igualmente el amontonarse cerca del confesonario demasiado cerca del confesor y del penitente, con peligro de oír lo que no debe ser escuchado. Si contra la voluntad de uno llegaran a su oído las palabras del penitente o las del confesor, se han de guardar en cualquier caso bajo el más riguroso secreto so pena de grave pecado. Terminada la confesión no se salga de la i. sin haber dado antes gracias. Si el confesor ha impuesto como penitencia el rezo de algunas oraciones sin establecer su tiempo, es mejor rezarlas inmediatamente después de dar gracias. Pero si después de la Confesión hubiese uno de participar con otros (como ocurre a menudo) en la Comunión y faltase poco tiempo para ésta, es mejor emplear este tiempo en prepararse a la Comunión dejando para otro momento el rezo de las oraciones impuestas como penitencia. La Sta.
Comunión se puede hacer también fuera de la Sta. Misa, pero es preferible hacerla durante la Sta. Misa después de que el Celebrante ha comulgado. Al acercarse al comulgatorio se ha de llevar un porte modesto y devoto. Procúrese, sobre todo cuando las comuniones son numerosas, no estorbar el paso de los demás fieles y hacer todos los movimientos con reverencia, pero sin demorarse para no prolongar inútilmente la ceremonia.
5. Cómo salir de la i. - En las visitas privadas, antes de salir, si uno se encuentra sentado o de pie, póngase de rodillas para hacer una breve oración de despedida. Levantándose salude al Smo. Sacramento como dijimos al entrar. Vaya después a la puerta sin prisas. Es corriente el uso de volver a tomar agua bendita: esta costumbre, si no sirve de estorbo a los que entran, puede conservarse. En todo caso, con agua bendita o sin ella, conviene volver a hacer junto a la puerta la señal de la Sta. Cruz; pero para hacerlo no hace falta volverse hacia el altar. Si se toma parte en una función sagrada no se salga sin justa causa antes de que haya terminado y el sacerdote haya dejado el altar para volver a la sacristía. Si se ha de salir antes procúrese hacerlo de modo que no se distraiga a los demás y evítese el salir durante el tiempo de la Elevación y de la Comunión, a no ser que ésta se prolongue demasiado, y durante la bendición con el Santísimo Sacramento. Al salir después de haber tomado parte en una función sagrada salúdese, como hemos dicho antes, al Smo. Sacramento, advirtiendo sin embargo que al hacer la genuflexión no se impida el paso a los demás ni se perturbe el orden.
Antes de llegar a la puerta conviene, como hemos dicho, repetir la señal de la Sta. Cruz. Pasada la puerta, y no antes, los hombres pueden cubrirse y las mujeres quitarse el velo. Ses.
Bibliografía
Encíclica Mediator Dei , en AAS , 39 (1947), 521-595 M. De Marchi, Buona educazione con Dio , Vittorio Veneto, 1948
G. Sessa, Le sacre cerimonie , vol. I, Torino, 1944.