Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

EGOÍSMO (Consideraciones médicopsicológicas)

Recursos

1. Patología. - En el hombre normal y común se alternan, según las circunstancias, momentos egoístas y momentos altruistas. Cuando los primeros prevalecen en un sentido absoluto, cuando el e., llevado al exceso, domina en todos los pensamientos y actos del individuo, se superan los límites de la normalidad y nos encontramos frente a un aspecto especial de aquella aberración morbosa del sentido ético que toma el nombre de «inmoralidad constitucional» (v.).

2. Egocentrismo y egomanía. - En el histerismo (v.), en la epilepsia (v.), en la manía (v.) y en alguna otra más rara forma morbosa se encuentran particulares variedades de e. debidas al hecho de que el enfermo, incapaz de adaptarse al ambiente, pretende que el ambiente se adapte a él, anhela ser tomado en consideración, trata de centrar en sí mismo la atención y el interés de los demás. En este caso se habla con más precisión de egocentrismo: actitud espiritual en la cual el propio yo se toma como punto de referencia para todos los valores y aspectos del mundo. Un simple ejemplo —sacado de la obra de H. Rorschach— valdrá para explicar mejor la diferencia entre la normalidad, el egocentrismo y el e.: el individuo normal, cuando hace un regalo, trata de dar una cosa que sea de gusto y agrado para quien la recibe; el egocéntrico regala lo que le gustaría recibir; el egoísta evita hacer regalos. Con el término muy poco usado de egomanía se designa una especie de «soberbia del yo» (Tedeschi), una morbosa hipervaloración de sí mismo que se presenta a veces en la adolescencia y que constituye un síntoma de esquizofrenia, más precisamente de ebefrenia (v.).

3. Narcisismo. - En psicoanálisis (v.) toma el nombre de narcisismo, por referencia al mito de Narciso, la primera etapa de la sexualidad infantil, porque tiene carácter autoerótico. Este amor que el individuo dirige a su propia persona es evidentemente afín al común e.

4. Notas morales. - Cuando el e. —en sus diversas formas ya ilustradas— es expresión de enfermedad mental o de cualquier patológica deformación de la personalidad, la responsabilidad del individuo y la culpabilidad —incluso en el foro interno— de los actos realizados bajo el influjo del e. serán más o menos sensiblemente reducidas según la forma psicopatológica de la cual sea expresión el e. La valoración diagnóstica es naturalmente de competencia del psiquiatra. Riz.

Bibliografía

C. Catalano Nobili y
G. Cerquetelli, Le personalità psicopatiche, Roma, 1953
H. Rorschach, Psychodiagnostik, Berna, 1921.

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