Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.) · Pietro Palazzini (Pal.)

PATOLOGÍA

Recursos

1. Definición y subdivisiones. - Es la disciplina biológica que estudia las alteraciones estructurales y funcionales de los organismos. Se subdivide en muchas ra más de las que las principales son: la p. general, que investiga las leyes según las cua les se desenvuelven las alteraciones citadas; la p. especial médica y la p. especial quirúr gica, que estudian las enfermedades necesi tadas — respectivamente — de curas físicomedicamentosas o de tratamiento quirúrgico y describe sus causas, su curso, su sintomatología y conclusión; la p. veterinaria, que es tudia las enfermedades de los animales do mésticos; la p. vegetal (fitopatología), que se ocupa de las enfermedades de las plantas útiles y de los cultivos agrícolas.

2. Concepto de la enferm ed ad y m od er na de la p. - Hasta alrededor de o r ie n t a c io n e s mediados del s. x ix la enfermedad se consi deraba como una entidad autónoma> un ele mento extraño que invadía el cuerpo humano a guisa de parásito. En cuanto a la patogé nesis de los procesos morbosos, Hipócrates juzgaba que toda enfermedad dependía de la mezcla irregular (o crasis) de los cuatro humores existentes en el organismo: la san gre, que proviene del corazón; el moco (o flema), que se deriva del cerebro; la bilis amarilla, que representa lo árido y es secre tada por el hígado;

la bilis negra (o atrabilis), que va del bazo al estómago y corres ponde a lo húmedo. Esta extraña p. humoral de las discrasias a la que se llegó a dar fundamental importancia para definir el tem peramento (que según los antiguos podía ser — respectivamente— sanguíneo, flemático, co lérico y melancólico), dominó casi sin contra dicción en las ciencias médicas hasta hace unos cien años. Fué gran mérito de R. Virchow — artífice de la p. celular— poner sobre sólidas bases experimentales el estudio de las enfermeda des, después de incansables investigaciones microscópicas y agudas observaciones sobre los más diversos tejidos, sanos o enfermos, de* nuestro organismo.

Pocos años más tarde, los estudios de Pasteur y de Koch dieron vivo impulso a las investigaciones bacteriológicas ‘ y más tarde a los complejos fenómenos inmunitarios que se desarrollan en los organismos atacados por los gérmenes patógenos. Mucho más recientemente han tomado enor me importancia los estudios constitucionalistas, endocrinológicos (o de las glándulas de secreción interna) y vitamínicos que han re presentado un útil correctivo a la orientación excesivamente histológica y mecanicista de la escuela de V irch ow: con lo cual se ha verificado una especie de neohipocratismo hasta ahora justamente en auge en el campo de las disciplinas médicas. Hoy la orientación moderna de la p.

es la de guardar un justo equilibrio entre las di versas tendencias citadas, indagando con el mismo interés la morfología patológica y la bacteriológica, los humores y las constitucio nes, la bioquímica y la fisiopatología, etc.: es tudiando en una palabra tanto los agentes patógenos como el terreno orgánico en que ellos ejercitan su nociva influencia, a fin de precisar cada vez mejor el múltiple mecanis mo de los procesos morbosos para poderlos combatir más eficazmente. s

3. Recientes adquisiciones de la p. - Sería demásiado largo y arduo el tratar de recor dar todos los progresos realizados por la p. en estos últimos tiempos. Creemos necesario sin embargo citar al menos los más im portantes, especialmente a objeto de la tera pia y por lo tanto de la salud. Mencionemos ante todo los estudios de H. Selye sobre la patogénesis de los proce sos morbosos que, no obstante diversos pun tos oscuros o controvertidos, representa la más fecunda hipótesis de trabajo en el cam po de la moderna p. Hoy, siguiendo las hue llas del endocrinólogo polacocanadiense, todos reconocen la importancia del stress (estado de sufrimiento derivado al organismo por cualquier estímulo morboso ambiental), del estado de alarma que sigue a éste, y del sín drome general de adaptación que constituye la reacción promovida por el diencéfalo y que se ejercita a través de la hipófisis sobre rlas suprarrenales y sobre otros órganos que procuran restablecer a ser posible el equili- Vorio trastornado por el agente morboso stressante. Citemos además las investigaciones sobre la p.

nuclear,' iniciada después de los cono cidos bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y que reflejan tanto los efectos patógenos de la bomba atómica sobre el organismo, como los diversos medios de protección, y la utiliza ción de sus efectos para la cura de determi nadas enfermedades por medio de bien dosi ficadas irradiaciones nucleares. La p. de los antibióticos, la de las afeccio nes virales (que van tomando una difusión e importancia cada vez mayor) y sobre todo los estudios sobre la poliomielitis (que han desembocado en el descubrimiento de la va cuna antípoliomielítica hecha por el Dr. Salk y de la cual se espera una eficaz protección contra el azote aterrador de la parálisis in fantil: v. \Pará.ltsis), constituyen otros im portantes temás de la p. contemporánea. Riz.

4. D a t o s m o r a l e s. - La doctrina cristiana relativa a la armonía del compuesto huma no no puede ser indiferente frente a estos progresos de la p, yá que se trata aquí no * solamente de la restauración dQ la salud de las fuerzas físicas, sino también de la res tauración de una capacidad de trabajo inte lectual, de un equilibrio superior, del cual se puede esperar siempre con la gracia de Dios que la voluntad del hombre alcance una más elevada perfección y una más grande efi ciencia para el bien (cfr. Alocución de S. S. Pío X II a los congresistas de las Sociedades n%rcft>n&lés de- Gastroenterología, 26 abril 1052). Pal.

Bibliografía

Bibliografía

A. L u s t ig y G. GALEorri, Trattato di pa tología gene rale, Milán, 1915 G. V e r no n i, Lezioni di patología, generale, Boma, 1947;

¿Id, Tempera mento, en El. X X X III, 461.

Voces relacionadas

Internas