CUARESMA
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1. Noción. - La c. representa el período de 40 días (cuadragésima) de preparación a la Pascua y se distinguía por un grande y riguroso ayuno de todos los días, excluidos los domingos.
2. Origen. - Su origen como conjunto de 40 días no parece remontarse más allá del s. IV, tiempo en que al menos parecen encontrarse los primeros testimonios acerca de ella. Parece que en Roma, aunque introducida como período de 40 días, al principio no se observaron más que tres semanas y éstas no seguidas, sino intercaladas con semanas de ayuno más mitigado. Lo mismo parece observarse en el s. IV en Ravena y en Turín, como se deduce de los discursos de S. Pedro Crisólogo y S. Máximo. Sin embargo, desde tiempos anteriores, antes de llegar a un máximo de cuarenta días la Pascua era preparada con ayunos particulares. En el s. II-III la práctica no era uniforme, aunque casi todos convenían en el ayuno de por lo menos dos días: Viernes y Sábado Santo (esto es, los dos días en que «ablafus est sponsus»: Tertuliano, De ieiun., 2, 14). Éste era al menos el uso en Africa, como atestigua el citado Tertuliano, de Roma (Traditio Apostolica, de Hipólito), de las Galias (S. Ireneo). Después se introdujo el ayuno de una semana entera.
No se ha de excluir que entre las razones de una preparación de 40 días haya sido decisivo tal vez el hecho de la reconciliación de los penitentes fijada para el día de Jueves Santo. Se sabe, en efecto, que los penitentes (lapsi) guardaban un ayuno de 40 días (S. Pedro Alejandrino, a. 306).
3. Instrucción catequística en la c.. Pero además de ser preparación general para los fieles y particular para los penitentes, la c. tenía el fin de dar una más profunda instrucción a los catecúmenos, cuya iniciación al bautismo se efectuaba precisamente durante el período cuaresmal. Los escrutinios, los exorcismos, la traditio symboli y traditio orationis dominicae. se hacían precisamente durante los días de la c.
4. La ceniza. - Entre los detalles de la c. se ha de notar la imposición de ceniza el miércoles anterior al primer domingo, rito que elevó el miércoles al grado de Caput sacratissimae quadragesimae.
5. Funciones y ceremonias propias de la c.. - Se han de recordar las estaciones cuaresmales (v. Estaciones sagradas), esto es, la celebración de la liturgia cuaresmal cada día en una iglesia distinta de Roma, estaciones que el lunes, miércoles, viernes y después los sábados eran precedidas por una procesión (Letanía). Aun hoy se guarda como signo externo de la c. en la liturgia el uso del color violáceo (antiguamente era un color de tipo oscuro: pullus) y el uso para los ministros del altar de las planetas plegadas, en lugar de la dalmatica y tunicela, y la abolición de todo Ornamento de flores y del sonido del órgano. En cambio, actualmente no está ya en vipor la abstinencia de carnes que tan rigurosamente se observaba en otro tiempo (v. Abstinencia y Ayuno). Cig.
Bibliografía
G. Moschetti, Bibliographia iuris canonici, Roma, 1941, p. 302*303. Para la parte litúrgica, Cfr. L.
R. Borin, Catechismo litúrgico, I, Rovigo, 1938, n. 280-295.