CONFERENCIAS DE SAN VICENTE DE PAÚL
completo DE PAÚL. —
1. Datos históricos. - Tuvieron origen en 1833, en París. en un grupo de estudiantes universitarios' católicos capitaneados por Federico Ozanam, llonés, aunque nacido en Milán en 1813, m. a los cuarenta años en Marsella en 1853; elevada inteligencia y alma ardiente, que fue profesor en la Sorbona y se hizo ilustre en el campo de las letras con obras muy apreciables sobre la Edad Media cristiana, sobre Dante, los poetas franciscanos, etc. Estos jóvenes, que participaban en reuniones estudiantiles de cultura (Conferencias de historia) donde se esforzaban por exaltar y defender los valores del cristianismo y los beneficios de la Iglesia, movidos por las objeciones de sus enemigos que les preguntaban qué hacían al presente para no ser indignos de su tradición. decidieron por impulso de Ozanam fundar una asociación para visitar y socorrer a domicilio las familias de los pobres. Así nació la primera Conferencia de caridad, titulada poco después de San Vicente de Paúl, que fue el origen de la Sociedad de San Vicente de Paúl difundida hoy con más de veinte mil Conferencias por todo el mundo católico.
El reglamento de la sociedad, publicado en 1836, sigue todaVía en vigor, define su carácter de obra religiosa, con la finalidad primaria de la santificación de sus cofrades, me diante la caridad activa. Mantiene como obra primaria y fundamental la visita semanal al domicilio de los pobres y necesitados, para socorrerlos, asistirlos y consolarlos en sus aflicciones añadiendo igualmente que ninguna obra de misericordia es extraña al espíritu de la Sociedad; esto justifica el desarrollo verificado desde los primeros tiempos de las más diversas obras especiales en torno a la obra fundam ental: patronato religioso y social de jóvenes aprendices, asistencia a los enfermos, a los detenidos, a los jóvenes salidos de la cárcel, escuelas. bibliotecas populares, cajas de ahorros, etc. La sociedad se difundió rápidamente, tanto que en 1852 Ozanam podía anunciar la existencia de más de 800 Conferencias esparcidas en Francia y en otros países de Europa. . En España fue fundada la Conferencia por D. Santiago M asarnau, el año 1850, en San Sebastián, a la que siguieron Madrid, Burgos, Calella, Jaén, Santander, Huesca, etc.
Al cumplir los siete años de vida había cien conferencias y a los dos lustros nuestra nación ocupaba el prim er puesto después de Francia. Al cumplirse los veinte años de su fundación en España existían 604 conferencias, con 46 consejos, 9.916 visitadores, 14.407 visitados y 3.000.000 de reales ingresados por limosnas y cuotas aquel año. Actualmente se extienden a todas las provincias de España, regidas por sus respectivos Consejos Provinciales, al frente de los cuales se halla el Consejo Central que radica en Madrid, dependiente a su vez del Consejo General de París. La fórmula de la caridad vicentina en su simplicidad se ha demostrado que se adapta a todas las condiciones, a todos los casos, a todas las edades, a todos los p aíses: en Europa lo mismo que en América, Australia, Japón; las Conferencias se van difundiendo actualmente incluso en las Misiones africanas. Junto a la Sociedad masculina de San Vicente de Paúl se ha desarrollado desde 1856 la Sociedad femenina homónima, distinta en su organización, pero con el mismo reglamento y el mismo fin de extender el ejercicio de la caridad de las Conferencias en el mundo femenino.
Las Conferencias de San Vicente, aunque no han pedido ni recibido nunca una erección canónica formal, según el can. 686, § 1, no son sin embargo simples asociaciones laicales. Su fin es el ejercicio de la caridad según el espíritu de la Iglesia; la Iglesia las encomia y recomienda; concede especiales indulgencias a quienes participan activam ente en ellas y les tiene señalado un Cardenal Protector (tanto para la sociedad masculina como para la femenina) y* asigna a cada Conferencia un asistente eclesiástico. En todo esto se ve evidentemente una Implícita aprobación de la Iglesia.
2. Estructura. - La Sociedad de San Vicente de Paúl es la unión de las asociaciones de caridad llamadas Conferencias, cada una con su propia presidencia y autonomía en lo que se refiere a la propia actividad interna. Cada Conferencia toma el nombre de la localidad donde reside si es única; en los centros donde hay varias conferencias, cada una se distingue con el nombre de un santo o de un beato. Las Conferencias del mismo centro están unidas en un Consejo particular; se propagan con mucha utilidad también los consejos centrales de extensión más amplia, principalmente diocesana. La dirección unitaria de la Sociedad está ejercida por el Consejo General, que reside en París, representado en las diversas naciones por los consejos superiores nacionales. Sólo el Consejo General pronuncia la agregación de cada Conferencia a propuesta del respectivo Consejo Superior, si existe: la agregación es necesaria para participar de los favores espirituales concedidos a la sociedad. Para quien desee pertenecer a la sociedad el medio más simple es dirigirse al Presidente de una Conferencia.
Las Conferencias se reúnen semanalmente para dar relación de las visitas realizadas por las parejas de cofrades a las familias pobres y para la asignación de los socorros que se necesitan para la visita siguiente. Las reuniones se inician con una oración y una lectura espiritual y terminan con una colecta secreta entre los presentes para ayudar a las necesidades de la obra y con la oración de clausura. El medio tradicional de socorro es la asignación de bonos de víveres: pero el mismo Consejo General admite y favorece también el empleo de nuevos medios más conformes con las circunstancias y condiciones de las familias visitadas y recomienda completar la caridad del socorro con la del servicio personal. Además de los miembros activos, la Sociedad tiene miembros correspondientes y honorarios. Los miembros correspondientes son los que habiendo tenido que cambiar de residencia no encuentran donde viven una Conferencia, quedando unidos a la primera con la que se mantienen en relación y contribuyendo con obras de caridad en el lugar donde residen o ayudando a la Conferencia más próxima, o manteniéndose en unión de oraciones y de ayudas materiales según las ocasiones que se presenten.
Los miembros honorarios no toman parte nunca en las reuniones ordinarias, pero son invitados a las extraordinarias; deben enviar todos los años una limosna particular al tesorero de la Conferencia de la población donde residen. La Conferencia puede tener también simples suscriptores o bienhechores que compensan con la limosna o la oración el concurso directo que no pueden prestar. Propiamente no forman parte de la Sociedad, pero participan de algunos beneficios espirituales de la misma. Baro.
Bibliografía
Bibliografía
Livre du Centenaire (L'aeuvre d‘Ozanam á traoers le m onde), París, 1913 A. C o ia z z i, V ita di
F. Ozanam, Torino, 1926 M anuel de la S ociité de S t. Vincent de Paul, París, 1846 A. B a r o n i, Le conferenze di
5. Vincenzo de P aoli, Roma, 1949;
Vil l e - pelex, II penslero d i Ozanam, Roma, 1051;
C o ja z zi, O zanam y las conferencias de S. V icente de Paúl (1833-1933), Barcelona.