SACERDOCIO (de Cristo)
Sacerdote («sacra dans»), en sentido propio es un mediador divinamente constituido que ofrece a Dios un verdadero sacrificio en reconocimiento de su supremo dominio y en expiación de las culpas humanas, procurando de esta manera a los hombres la pacificación y la amistad de Dios. Sacerdocio y sacrificio son correlativos y se encuentran en todas las religiones.
Es de fe que Jesucristo es perfecto Sacerdote (Conc. Efes. y Conc. Trid. Ses. 22 DB, 122, 938). La Revelación es clara: ya en el Salmo mesiánico 109 se dice: «El Señor ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres Sacerdote eternamente según el orden de Melquisedec». S. Pablo (a los Hebreos), comentando este texto desarrolla ampliamente la doctrina del sacerdocio de Cristo, cuya excelencia pone de relieve confrontándola con el sacerdocio del A. T., superado y derogado por Cristo. Cristo es el Pontífice Santo, Inmaculado, que, ofreciendo el sacrificio de sí mismo sobre la Cruz una sola vez, realizó para siempre la Redención de la humanidad del pecado. La razón misma ve que Cristo es realmente Sacerdote por ser perfecto Mediador (v. Mediación) y haber ofrecido un verdadero sacrificio (v. esta pal.). Los teólogos discuten sobre la razón formal constitutiva del sacerdocio de Cristo. La tesis más probable es la siguiente: Cristo es sacerdote en virtud de la unión hipostática, que lo constituye Mediador: añádese como elemento integrativo, la gracia santificante que hay en Cristo en cuanto Hombre singular y en cuanto Cabeza del Cuerpo Místico, y la designación o vocación por parte del Padre (Hebr. c. 5).
El sacerdocio de Cristo es eterno como estado sacerdotal en conexión con la unión hipostática; como función cesó con la Resurrección, al menos en su acción principal, que es el sacrificio. Queda, como dice San Pablo (Hebr. 7, 25), la interpellatio, que Jesús ejercita en el cielo ante el Padre, es decir, la representación de su Humanidad ofrecida e inmolada sobre la tierra y una actitud de oración que es la continuación del acto de voluntad salvífica que animó toda la vida del Redentor hasta su muerte en la Cruz. Algunos teólogos de la escuela beruliana hablan de un sacrificio perpetuo de Cristo en el cielo, pero la Revelación no nos autoriza a hablar de otro sacrificio ofrecido por Jesús fuera del de la Cruz, que se perpetúa en la tierra sobre el altar.
El sacerdocio católico es una participación del sacerdocio de Cristo, que es el verdadero y único Sacerdote, viviente y operante en cada uno de sus ministros.
Bibliografía
Sto. Tomás, , III, q. 22;
J. M. Vosté, , Roma, 1928, c. 6;
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muy útil también desde el punto de vista piadoso: S. M. Giraud, , Milán, 1938;
más teológico: J. Grimal, , Milán, 1940;
P. Parente, Ad Catholici sacerdotiiReligión, sacrificio, sacerdocioDe coelesti mediatione sacerdotali Christi