MANIQUEÍSMO
Sistema doctrinal religioso fundado y divulgado en el s. III por Manes o Manete («Mana» = espíritu del mundo luminoso), de familia oriunda de Persia, aunque nacido en la región de Babilonia. La infancia de Manes se halla adornada de múltiples leyendas. Se han perdido muchas fuentes, por lo que es difícil reconstruir la historia del Maniqueísmo y de su fundador. La nueva secta se difundió con sorprendente rapidez por Europa, por el Próximo y hasta por el Extremo Oriente a pesar de las persecuciones y hostilidad de toda especie con que tropezó. En aquellos tiempos la Caldea era un punto de confluencia de casi todas las religiones de Oriente y Occidente, por lo que le fue fácil a Manes elaborar con sus diversos elementos un sistema sincrético.
Por los fragmentos que se conservan de los escritos maniqueos y aun más por las fuentes indirectas, entre las cuales destaca S. Agustín, maniqueo antes de convertirse al cristianismo, podemos reconstruir la doctrina del Maniqueísmo, que llegó a tener su liturgia y su ascética. El principio fundamental del Maniqueísmo es el dualismo entre el espíritu y la materia, entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el mal. El principio del bien es Dios identificado con la luz; el principio del mal es la materia identificada por el pueblo con el diablo (Satanás). El origen del mundo y del hombre se complica con fábulas mitológicas que nos hacen recordar el Gnosticismo (v. esta pal.). Se habla del pecado original, de la esclavitud del alma, que viene a liberar Jesús (Redención).
El hombre, como el mundo, es una mezcla del bien y del mal: para salvarse debe observar una rígida mortificación en sus palabras y en sus obras, especialmente en la lucha contra la sensualidad. Ayunos, régimen vegetariano, abstinencia del matrimonio y de los placeres sensuales forman la moral austera al menos de los Elegidos (los verdaderos fieles). A los Oyentes se les concedía mayor libertad. La Escatología maniquea está copiada de varias fuentes, entre ellas la cristiana. Se constituyó también una Iglesia maniquea con una especie de jerarquía, y en ella se administraban dos Sacramentos: el Bautismo y la Eucaristía (consagraban pan y agua).
S. Agustín combatió en una serie de obras los diversos aspectos del Maniqueísmo, que no se extinguió totalmente, sino que continuó viviendo agazapado hasta reaparecer amenazador y fuerte, después del s. XI, en la herejía de los Cátaros (en la Francia Meridional, Albigenses), contra los cuales suscitó Inocencio III una cruzada a causa de la profunda corrupción y de la prepotencia de esta secta. V. Albigenses, Cátaros. El Conc. Lat. IV (1215) dirige sus definiciones contra los Albigenses junto con otras sectas heréticas (DB, 428 ss.).
Bibliografía
F. Cumont, , Bruselas, 1912;
F. Paschini, , Turín, 1931, I, p. 143 ss., y III, p. 381 ss.;
L. Tondelli, , Milán, 1932;
H. Ch. Puech, , Paris, 1949;
G. Bardy, «Manichéisme», en DTC.