Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

CATECÚMENO

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(gr. κατηχούμενος, de κατηχέω = resueno, devuelvo el eco, enseño): Era el aspirante al Bautismo cristiano que se preparaba diligentemente a la iniciación. El Catecumenado en estado embrionario en la edad apostólica se fue organizando a medida que crecía la afluencia de convertidos a la nueva fe (a partir del s. II, bajo el imperio de Cómodo). Consistía en la instrucción de la inteligencia (catequesis: v. esta palabra), que dio origen a verdaderas escuelas (cfr. el Didascalion de Alejandría), y en la formación del corazón por medio de ritos, oraciones y prácticas ascéticas (ayuno, penitencias).

La organización era diversa, según las diversas regiones, pero generalmente comprendía dos clases de aspirantes, catecúmenos oyentes y catecúmenos competentes, correspondientes a dos períodos de preparación: la remota, que comprendía hasta tres años, y la próxima, que coincidía en todo o en parte con la Cuaresma y se cerraba con la administración del Bautismo en la noche de Pascua de Resurrección, con lo que los competentes se convertían en fieles, neófitos (= regenerados).

La admisión al catecumenado, especialmente después de las defecciones verificadas en algunas persecuciones (lapsos), fue minuciosamente controlada. Un cristiano conocido hacía la presentación del novicio, el cual era sometido a algunas ceremonias rituales (insuflación, imposición de manos, etcétera); después de un período más o menos largo de oración, instrucción y pruebas, el catecúmeno pasaba después de un examen a la clase de los competentes, que eran objeto de una formación intelectual y moral más intensa. Éstos se preparaban al Bautismo con ayunos, penitencias, una especie de confesión secreta, aunque no sacramental; asistían a una parte de la Misa, aprendían el «Credo» y el «Padrenuestro», que se les explicaba solemnemente (traditio), y finalmente se les daba a conocer la ciencia arcana de los Sacramentos. Recibido el Bautismo, conservaban su vestidura blanca hasta el primer domingo después de Pascua (de donde el nombre de «semana in albis»). El catecumenado fue desapareciendo a medida que prevalecía el uso de bautizar a los niños.

Bibliografía

L. Duchesne, , París, 1898;
E. Cattaneo, en «La Promessa», Milán, 1948;
Bareille, «Catéchumenat», en y . * D. Llorente, , Valladolid, 1948.

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