DIOS
En todos los pueblos de todos los tiempos y de todos los lugares existió siempre viva la idea y la fe en un Ser Supremo, Creador y Señor del universo, particularmente del hombre. Según los más doctos en historia de las religiones, el Politeísmo es una degeneración del Monoteísmo primitivo (v. esta pal.). La idea de Dios no se deriva solamente de la Revelación hecha a nuestros primeros padres, como pretende el tradicionalismo (v. esta pal.), sino que es también fruto de la reflexión espontánea de la razón humana sobre el mundo. S. Pablo afirma, en su Carta a los Rom., 1, 18 ss., que los gentiles fuera del ámbito de la religión judaica conocieron a Dios a través de las criaturas, pero que no lo adoraron como debían, sino, por el contrario, cayeron por su propia malicia en la idolatría. La Iglesia definió contra el Agnosticismo de todas clases (v. esta pal.) que el hombre con sólo la luz de la razón puede llegar al conocimiento cierto de Dios, considerando las cosas creadas, que son un reflejo y manifestación de las perfecciones de Dios creador (Conc. Vatic., Ses. III, c. 2). Por otra parte, la Iglesia rechazó siempre la opinión opuesta al Agnosticismo, según la cual Dios es objeto de una intuición directa e inmediata (Ontologismo, v. esta pal.).
Los teólogos traducen esta doctrina de la Iglesia en las afirmaciones siguientes: 1) Dios, Ser Supremo que trasciende infinitamente toda la naturaleza creada, no puede ser conocido intuitivamente, ni por una idea o sentimiento innato (el Ontologismo y el Innatismo están fuera y contra la conciencia psicológica); 2) Dios puede ser conocido, más aún, puede demostrarse su existencia, partiendo no de Él mismo (a priori), sino de las criaturas (a posteriori), las cuales presentan claramente los caracteres de un efecto, en que está implícita la exigencia de una causa; 3) este conocimiento natural de Dios no es nunca adecuado, sino sólo analógico (v. Analogía). Sto. Tomás sobre la base de estos principios ha fundado sus cinco argumentos o vías para demostrar la existencia de Dios:
| I. Dinámicamente (devenir) | 1.ª vía: del origen del movimiento o del devenir al Motor inmóvil. 5.ª vía: del orden y del fin del mundo al Ente inteligente. |
|---|---|
| II. Estáticamente (ser-esencia) | 2.ª vía: del origen del ser a la Causa Primera. 3.ª vía: de la contingencia del ser al Ente necesario. 4.ª vía: de la esencia limitada al Ente sumo perfectísimo. |
Se fundan todos estos argumentos sobre el principio de causalidad y a ellos se reducen necesariamente todos los demás, que parten de las verdades universales de nuestra mente (S. Agustín), o del deseo del sumo bien, o de la ley moral esculpida en el corazón humano.
Para el argumento de S. Anselmo v. Apriorismo. Para el conocimiento de Dios en la otra vida v. Visión beatífica.
Para la constitución íntima de Dios v. Esencia (divina) y Trinidad.
Bibliografía
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