APRIORISMO
(del lat. «a priori»): Teoría que admite en la mente humana ideas que preceden a la experiencia o son independientes de ella. Ha de distinguirse: a) la cognición «a priori», que se reduce a una intuición intelectiva o a una idea innata anterior a toda experiencia sensible; b) la demostración «a priori», que es un proceso cognoscitivo que va de la causa al efecto y se llama también «propter quid» (para distinguirla de la «a posteriori», llamada demostración «quia»).
El apriorismo aplicado al conocimiento de Dios se manifiesta: 1.º, como Ontologismo (Malebranche, Gioberti): en la base de todo nuestro conocimiento hay una intuición inmediata de Dios («primum logicum et primum ontologicum»); 2.º, como Innatismo (Descartes): la idea de Dios es innata, es decir, infusa por Dios mismo en nuestra alma; 3.º, como subjetivismo trascendental (Kant): hay en nosotros una idea de Dios que, sin embargo, no demuestra su realidad objetiva; Dios es un postulado de la razón práctica. Estas tres formas apriorísticas se hallan en contradicción con la doctrina católica, definida especialmente en el Conc. Vatic. (v. Dios).
Se acerca también al apriorismo un argumento debido a S. Anselmo, llamado ontológico o «a simultáneo», que pretende demostrar la existencia de Dios por el análisis del concepto que tenemos de Él: Dios es el Ente mayor que el cual no se puede pensar otro; como tal debe tener todas las perfecciones, hasta la existencia: por lo tanto, Dios existe. Descartes primero y más tarde Leibniz y otros teólogos modernos han rehecho en diversas formas este argumento; pero muchos con Santo Tomás lo rechazan, porque en él se esconde un paso ilegítimo del orden lógico al orden real, ontológico.
Bibliografía
A. D. Sertillanges, S. Thomas d’Aquin, París, 1925, vol. I.
R. Garrigou-Lagrange, Dieu, 1928, c. II.
C. Boyer, Cursus Philosophiae, Romae, 1936, vol. II, p. 297 ss.
Hellín, Theologia naturalis, Madrid, 1950.