AGNOSTICISMO
(del gr. ἀ (privativa) + γιγνώσκω = no conozco): Esta palabra fue inventada y puesta en uso en Inglaterra por Huxley en el Spectator, en 1869.
El agnosticismo es la tendencia a limitar la posibilidad o capacidad de conocer la verdad, especialmente en orden al Absoluto. En el terreno teológico, del cual nos ocupamos, el agnosticismo considera especialmente a Dios en su existencia o en su naturaleza. Un ejemplo clásico de agnosticismo es la doctrina de Moisés Maimónides, filósofo judío († 1204), que quitaba todo valor objetivo a los atributos que referimos a Dios y sostenía que la razón no puede conocer nada de la esencia divina.
Santo Tomás lo confuta demostrando el valor de nuestro conocimiento con relación a Dios, que, aunque no sea adecuado, es sin embargo verdadero analógicamente (v. Analogía). Posteriormente, el agnosticismo se ha afirmado sistemáticamente en dos corrientes de amplio dominio: el Positivismo y el Kantismo (v. estas palabras). a) Agnosticismo positivista (Comte, Littré, Spencer): Partiendo del empirismo y del sensismo, restringe el ámbito del conocimiento humano al fenómeno o al hecho experimental. No se preocupa, pues, tanto de la esencia cuanto de la existencia de las cosas naturales. Ésta es la ciencia que tiene carácter de evidencia. En cambio, la naturaleza íntima de las cosas es misteriosa y lo mismo el problema de su origen y de su primera causa, es decir, de Dios. Ésta es la zona del Incognoscible, objeto de la religión.
Dios y sus maravillas no nos conciernen, y por lo tanto no debemos preocuparnos de Él (Littré) o bien hemos de admirarle provisionalmente por un motivo práctico, moral, social (Spencer), en espera de que el progreso científico llegue a eliminar del todo la religión. b) Agnosticismo kantiano: La única realidad objetiva para nosotros es el fenómeno que impresiona nuestros sentidos; la cosa en sí (el noúmeno) se nos escapa, y la razón la sustituye con sus formas o categorías a priori, que son subjetivas. Mucho menos podemos llegar a Dios con la razón, porque trasciende toda la naturaleza. Tengo la idea de Dios, pero no puedo demostrar su realidad fuera de mí (Crítica de la razón pura). Pero Dios se puede y se debe afirmar por medio de la voluntad como un postulado (Crítica de la razón práctica).
El modernismo, al adoptar el inmanentismo kantiano, adopta también el agnosticismo.
Bibliografía
Michelet, Dieu et l’Agnosticisme contemporain, París, 1920.
A. Zacchi, Dio, I, La negazione, Roma, 1925.
Garrigou-Lagrange, Dieu, son existence et sa nature. Solution thomiste des antinomies agnostiques, París, 1928.
Chosat, «Agnosticisme», en DA.
C. Fabro, «Agnosticismo», en EC, volumen I.