Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

CUERPO MÍSTICO (de Cristo)

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La expresión se remonta por lo menos al s. IX (Ratramno y Pascasio Radberto); en los Padres (S. Ambrosio) se encuentra la expresión Cabeza Mística, referida a Cristo; algún escritor eclesiástico habla de los miembros místicos de Cristo, de la Iglesia (S. Beda).

En el Evangelio de S. Juan, Cristo se compara a la vid, de la que los hombres son los sarmientos (c. 15), y en la oración de la última cena insiste sobre el concepto de la unidad y de la mutua inmanencia de Él en los hombres y de los hombres en Él (c. 17). Pero es S. Pablo quien desarrolla ampliamente este tema y presenta a Jesucristo como un inmenso órgano, un cuerpo, del que Él es la Cabeza y los hombres los miembros (Ep. 1.ª a los Cor., a los Col., a los Efes., a los Rom.). Síntesis de la doctrina de S. Pablo: Cristo, Verbo Encarnado, es el nuevo Adán, Cabeza de la humanidad redimida en Él, y constituye con ella un Cuerpo, que es el Cristo Místico.

Este cuerpo en sentido lato abraza a todo el género humano, porque Cristo murió por la salvación de todos; pero en sentido estricto es la Iglesia, en la que se entra por el Bautismo, injerto del hombre en Cristo, para participar de la vida sobrenatural, que se difunde de la cabeza a los miembros, por la acción del Espíritu Santo, que es como el alma del Cuerpo Místico. La unidad de este organismo es tan profunda que S. Pablo no duda en decir (Gal. 3, 29): «Unus (εἷς) estis in Christo», es decir, como traduce Sto. Tomás, vosotros sois con Cristo una sola persona mística. Aquí «místico» no se opone a real, sino que indica una realidad no física, sino sobrenatural.

«Cristo en nosotros» es para S. Pablo el gran misterio revelado por Dios en el Evangelio: por él vivimos de Cristo, continuando en nosotros su Pasión, su Muerte y su Resurrección (solidaridad). Sobre este misterio se fundan la Redención y la Iglesia (v. estas pals.). Los Santos Padres desarrollan el pensamiento de S. Pablo bien en sentido eclesiológico (Ignacio, Cipriano), bien en sentido soteriológico más lato (Ireneo, Atanasio, Cirilo Al., Crisóstomo). S. Agustín armoniza las dos tendencias. Un profundo y erudito comentario doctrinal de esta verdad de fe es la reciente Enc. Mystici Corporis del Sumo Pontífice Pío XII, f. r., que a la luz del Cuerpo Místico considera en primer lugar las relaciones entre Cristo y su Iglesia, de la que es Cabeza, Sustentador y Salvador; después, las relaciones y los vínculos de unión entre los fieles y Jesucristo, condenando las exageraciones del falso misticismo, que tienden a absorber el hombre y su personalidad en Cristo hasta confundirlos en una sola persona física.

Bibliografía

Sto. Tomás, , III, q. 8;
F. Prat, , Madrid, 1947;
Mersch, , Louvain, 1933, 2 vols.;
S. Tromp, , Roma, 1937;
Jürgensmeyer, , Brescia, 1937;
G. Ceriani, , Como, 1943;
Pius XII, Enc. , en AAS, 20 Iulii 1943. * E. Sauras, , Madrid, 1952.

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