Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

TABERNÁCULOS (Fiesta de los)

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Es la traducción del hebr. hag hassukkôth (= tiendas de follaje). El nombre tradicional «fiesta de los tabernáculos» procede de la Vulgata; en el griego eopn) ¿t k í / v c ü v J aKtjvonr¡yía (cf. Jn. 7, 2) = fiesta de las tiendas. Es la tercera de las grandes fiestas anuales hebreas; Pascua y Pentecostés. Su primitivo significado (fiesta agrícola) está indicado en el código de la alianza (Éx. 23, 16) y 'en Éx. 34, 22, «fiesta de la recolección al fin del año». En acabando la recolección de los frutos del campo, los israelitas se presentan ante el Señor para ofrecerle las primicias, darle gracias e im plorar el beneficio de la lluvla para la próxima estación. El Deuteronomio (16, 13 ss.) es más explícito: «Celebrad durante 7 días la fiesta de las tiendas, una vez recogidos los frutos.., en h onor de Yavé, para que te bendiga en todos tus trabajos». La legislación levítica precisa la fecha y los ritos de la fiesta (Lev. 23, 33-36): «el 15 del séptimo mes» (tisri = sept.-oct.), insistiendo en su carácter religioso e histórico.

Durante los 7 días de la fiesta (15-21 de tisri) los israelitas habitarán en tiendas de follaje, para evocar el recuerdo de la estancia de Israel habitando en tiendas de nóm adas en el desierto, después de la salida de Egipto, hallándose en una situación muy distinta a la 570Bestabilidad asegurada con la posesión de Canán, don de Yavé (Lev. 23, 39-43). Este significado histórico pasa a primer plano y se afianza mucho más y más en la tradición rabínica (Misna, tratado Sukkah). Para el 1.° y 8.” días (éste se añade como clausura en todas las fiestas del año) se prescribe una asamblea sagrada y el abstenerse de todo trabajo servil. Di. 16, 14, admite a la fiesta incluso a los extranjeros; en Lev. 23, 42 — donde se habla únicamente del israelita— el término ghér (extranjero) probablemente ha desaparecido en la transcripción del texto. Núm. 29, 12-38 describe minuciosamente el ritual de la fiesta en el santuario. En el día 1.º el holocausto constará de 13 becerros, 2 carneros, 14 corderos de un año con las correspondientes oblaciones; ofrécese un m acho cabrío como sacrificio de corrección. Estas víctimas se añaden a las del sacrificio cotidiano.

Para los días sucesivos el número de los becerros disminuye en una unidad por día, en tanto que permanece sin variar el número de las otras víctimas.

En el 8.” día («el más solemne de la fiesta», Jn. 7, 37), se inm olaba un toro, un carnero y siete corderos. La naturaleza misma de la fiesta (acción de gracias por la recolección, evocación de la liberación de la esclavitud egipcia) explica la abundancia de las víctimas y el gozo que constituía la característica de la solemnidad (Dt. 16, 14; Lev. 23, 40), la más alegre, la más santa y la más grande (Fl. Josefo, A nt. V III, 4, 1) y tam bién la más observada. Hay que notar que la primitiva institución m osaica ha recibido en el curso de los años ciertas modificaciones y añadiduras que ponen en evidencia su carácter histórico y precisan su sentido religioso. Lev. 23, 40 nom bra los árboles (naranjo, palm era, m irto, sauce) de los que debían tomar los ram os para la construcción de las tiendas, tal como lo entiende Neh. 8, 15.

La tradición posterior (cf. II Mac. 10, 6 s.; Fl. Josefo, Ant. III, 10, 4), prescribía que los hombres asistiesen a la ofrenda de la m añana teniendo en la m ano un m anojo (lulab) de los sobredichos ram os en señal de alegría, y cantasen el gran Allel. U n sacerdote iba a to - mar agua aparatosamente en la fuente de Siloé; en un recipiente de oro, para derramarla sobre el altar de los holocaustos con el fin de implorar las lluvias otoñales.

Estos ritos iban acom pañados de procesiones. Durante la noche del 1.º al 2.° estaba brillantemente ilum inado el atrio de las m ujeres: encendiéndose en él 4 candelabros de oro de unos 50 codos de altura (unos 25 m.), en recuerdo de la nube luminosa que había servido de guía a Israel 571Apor el desierto; se ejecutaban danzas con hachas mientras los sacerdotes cantaban los Salmos graduales. A estos dos ritos (libaciones con agua e iluminación) se refiere Nuestro Señ o r en Jn. 7, 37 s.; 8, 12.

Finalmente se h a - bían dado norm as precisas para la construcción de las tiendas. Y a en tiempo de Nehemías (8, 6) se erigían una especie de cabañas sobre las terrazas y en los patlos de las casas, en los atrlos del Templo y en algunas plazas, y aun ahora en nuestros días pueden verse en Palestina, durante la fiesta, en los balcones de las casas. El carácter solemne de esta fiesta debía de ser muy antiguo (cf. Jue. 21, 19 ss.), pues la eligió Salomón para la inauguración del T em plo (I Re. 8, 2.65), y Nehemías (cf.. ya Esd. 3, 4) para)a gran inauguración de la restauración social (Neh. 8, 13-18). Hácese mención de ella en Os. 12, 10. No tiene correspondencia entre las solemnidades cristianas como la tienen las de Pascua y Pentecostés.

Bibliografía

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