RAQUEL
(Hebr. Rāhēl , «oveja madre».) Hija de Labán (Gén. 29, 6.9 s.), menor que su hermana Lía (29, 16.18.26), esposa de Jacob (29, 28), madre de José (30, 22 ss.) y de Benjamín (35, 16 ss.). Hallándose guardando los rebaños de su padre, recibió el beso de saludo de Jacob, cuyo amor encendió (29, 16). Por causa de Raquel se compromete Jacob a trabajar durante siete años en sustitución de la cantidad que tenía que pagar al suegro. Jacob se encuentra con Lía por esposa, error que tal vez fuera debido a la costumbre de velar a la mujer hasta la noche de las bodas, y tiene que comprometerse a otros siete años de servicio por Raquel. Aunque el matrimonio con dos hermanas está prohibido por Lev. 18, 18, de él dan testimonio contratos anteriores 494Aa Hammurabí, y los profetas lo reprochan para figurar con él las relaciones de Yavé con Israel y Judá (Jer. 3, 6 ss.; Ez. 23). Sintiéndose estéril Raquel y deseando tener hijos, ofrece a Jacob su esclava Bala como concubina. Es lo mismo que había hecho Sara (Gén. 16, 12), conforme al derecho vigente. La esclava debe dar a luz sobre las rodillas de su ama, para significar con este gesto la adopción.
Bala engendra dos hijos que son considerados como de Raquel, quien les impone los nombres de Dan y Neftalí , según el privilegio reservado a la madre. Raquel, lo mismo que Lía , recurre a las mandrágoras, a las que atribuían propiedades afrodisíacas los hebreos (cf. Cant. 7, 14), los árabes y los griegos (Dioscórides 4, 76; Teofrasto, Hist. Plant. 9, 9), con la esperanza de tener hijos. Independientemente de la lucha entre las dos mujeres, Dios abre y cierra el seno (Gén. 30, 22 ss.) y hace a Raquel madre de José . Cuando Jacob decide irse, Raquel y Lía se quejan de su padre (Gén. 31, 15) diciendo: «¿Tenemos acaso alguna parte o herencia en la casa de nuestro padre?
¿No nos ha considerado como extrañas y nos vendió y se comió nuestro precio?» ( ’ākal keseph-akālu kaspa de los textos de Nuzu en los cuales kaspu no sólo significa dinero, sino el fruto de la dote). Según los usos, una parte de la tirhatu había de entregarse a la esposa. Labán había vendido la hija y consumido su importe. Raquel se desquitó con el hurto de los terafim , títulos de sucesión, huye con Jacob, y finge hallarse padeciendo el flujo menstruo (estado de impureza, cf. Lev. 15, 19 ss.) para impedir que se buscasen los ídolos bajo los aparejos de un camello, en el cual estaba sentada. Labán teme contaminarse y, no sospechando que Raquel ponga a los dioses en contacto con una cosa impura, desiste del registro y deja en poder de su hija los títulos de la herencia.
En el momento del encuentro de Jacob con Esaú , Raquel es colocada en un puesto más seguro como esposa preferida (Gén. 36, 1 ss.). Al llegar a Efrata tiene un segundo hijo, al que en la angustia de la muerte impone el nombre de «Ben-’ōni = hijo de mi dolor», cambiado por el padre en Ben-jamin = hijo de la diestra, del buen presagio» (según los textos de Mari significa «habitante del Sur»). Es sepultada en Efrata. I Sam. 10, 2 emplaza la tumba de Raquel en el territorio de Benjamín . Cf. Jer. 31, 15; Mt. 2, 18.
Bibliografía
C. H. Gordon, en RB , 44 (1935) 35 s. Id., The story of Jacob and Laban in the light of the Nuzu tablets , en BASOR , 66 (1937), 25 ss. M. 494BBurrows, The complaint of Laban’s Daughters , en AOS , 57 (1947), 239 ss. R. de Vaux, en RB , 56 (1949), 32-35.