Diccionario Bíblico

Francesco Vattioni

MADIÁN-MADIANITAS

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El nombre, quizá de origen jorreo, en hebreo es midhjān , griego Μαδιάμ. Hijo de Abraham y de Quetura (Gén. 25, 2), primer padre de los madianitas, pueblo de nómadas, del interior del desierto sirioarábigo (Gén. 25, 6), de donde penetran en el territorio de Moab . Aquí son derrotados por Badad, cuarto rey de Edom (Gén. 36, 35). Figuran como mercaderes en la historia de José (Gén. 37, 28.36) y frecuentemente se les confunde con los ismaelitas, con quienes se unen para el saqueo y para formar caravanas comerciales. Cuando Moisés iba huyendo de la corte de Egipto, se refugió junto a Jetró (v.), no lejos del Sinaí, entre Edom y Farán, junto al camino de Egipto, y tomó por esposa a su hija Séfora, de la que tuvo dos hijos, Gersón y Eliezer (Éx. 2, 14 s.; 18, 1 ss.). La gente de Madián conoce muy bien el camino del Sinaí hacia el norte (Éx. 18, 27; Núm. 10, 29 ss.). Los madianitas aparecen de nuevo en ’Arbot Moab, al nordeste del mar Muerto, donde son un escándalo para los israelitas. En una lucha que tuvieron contra éstos perdieron cinco jefes presentados como vasallos de Seón, rey de los amorreos (Núm. 22, 4.7; 25, 5-15; 31; Jos. 13, 21).

En los comienzos de la historia de los Jueces, los madianitas, unidos con Amalec y con los Bene Quedem (cf. Jue. 6, 3), organizan incursiones periódicas en el territorio de Canán, inundando de carneros y de caballos los campos cultivados. Gedeón los pone en fuga y coge a los jefes madianitas Zebaj y Salmana en Carcor (Jue. 8, 1-21). Madián, como término geográfico ( eres Madian ; LXX, γῆ Μαδιάμ), es conocido de Flavio Josefo (τὸ Αὔλις Μαδιανή), que recuerda el retiro de Moisés junto al mar Rojo ( Ant. II, 11, 1); de Tolomeo con el nombre de Madiama ( Geogr. 6, 7, 27); de Eusebio ( Onom. 124), de S. Jerónimo ( In Is. 60, 6; In Ez. 25) y del Corán, que indican una región y una ciudad de Arabia junto a las costas del golfo de Aqaba. Los árabes sitúan a Madián en Hawra, junto al oasis de el-Bed’ o Mogiayer 373BShu’aib (nombre que frecuentemente se identifica con Jetró).

Además del episodio del suegro de Moisés existen otros indicios de la antigüedad de la instalación de los madianitas en el sur: la unión de los madianitas (para Albright es identidad) con los cusitas o etíopes, provenientes del sur de Arabia y que figuran en la genealogía de Seba y de Dedan (Hab. 3, 7; Éx. 2, 16; Núm. 12, 1); el hecho de que Efa descienda de Madián (Gén. 25, 4). Si los madianitas no están expresamente mencionados entre los pueblos que en 732 llevan a Teglatfalasar III oro, plata, perfumes y camellos como señal de sumisión, puede admitirse que están sencillamente representados por los habitantes de la ciudad de Haiapa, que aparecen después de los sabeos, y Haiapa corresponde a Efa, que Is. 60, 6, une a Madián y a Saba. También aparece algún nombre de los otros hijos de Madián (Gén. 25, 4), como Efer, Janoc, Abida (Ibadidi de los textos asirios) y Elda en inscripciones sabeomíneas y en la toponímica de la Arabia meridional. [F. V.]

Bibliografía

F. M. Abel, Géographie de la Palestine , I, París 1933, p. 285 ss. W. F. Albright, en BASOR , 83 (1941), 84, n.

8. H. H. Rowley, From Joseph to Joshua , Londres 1950, p. 152 s.

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