Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ISAC

Recursos

Segundo de los patriarcas, hijo de Abraham y de Sara, padre de Esaú y de Jacob. Vivió más tiempo que Abraham, menos nómada que él, menos rico en hijos, menos favorecido con visiones sobrenaturales, a juzgar por lo que narra el Génesis. Fue heredero de 288Blas divinas promesas, intensamente devoto, y se presenta como el prototipo del humilde, que vive en la oscuridad y se abandona siempre, Heno de confianza, a la voluntad de Dios. Sara, estéril, dio a Abraham su propia esclava Agar, según la usanza de aquel tiempo (Cód. de Hammurabí, §§ 144-146), para tener de él un hijo que fuese heredero de las grandiosas promesas divinas (Gen. 16; cf. 12, 13, etcétera). Este hijo, que fue Ismael, vino a ser el primer padre de una gran nación; mas no es el elegido de Dios para realizar sus designios de salvación, sino el hijo que nacerá de Sara (Gén. 17). Y efectivamente, siendo ésta ya nonagenaria, da a luz a Isac (ishaq = el que ríe), así llamado por la risa de extrañeza y de gozo de Abraham con ocasión de la promesa divina (17, 17-24). De esta suerte, el hijo de la promesa fue también el hijo del milagro.

A causa de sinsabores por celos habidos entre Sara y Agar, con motivo de Ismael e Isac, aquella exigió de Abraham que despidiese a la esclava y a su hijo. La exigencia estaba en oposición con la antigua usanza (cf. Cód. de Hammurabí, art. 146), y Abraham no cedio sino al recibir el aviso de Dios. Despidio, pues, a Agar y a Ismael (Gén. 21). Sin quejarse, el joven Isac se dejó atar, lleno de mansedumbre y de espíritu de sumisión, y que le colocasen sobre el ara para ser inmolado en obsequio de Dios, y así brilló en la prueba la santidad de Abraham y la piedad del hijo (Gén. 22). A la muerte de Sara, Isac tenía 37 años. Abraham le dio por esposa a Rebeca, su pariente, a quien el leal Eliezer había trasladado desde Jarán (Gén. 24). Isac, heredero único, sepultó a Abraham al lado de Sara, en la gruta de Macpela, su tumba familiar. Dios le renovó las promesas que antes había hecho a Abraham (Gén. 25; 26, 2-5).

Durante una carestía, Isac — lo mismo que en otro tiempo Abraham (Gén. 20) — se retiró a Guerar (= Tell Gemmeh, suroeste de Gaza), entre los filisteos, donde presentó a Rebeca como hermana (que efectivamente era prima); pero el rey Abimelec sorprendio a los cónyuges y garantizó su seguridad. Isac se dedicó a la agricultura y prosperó, con lo que incitó la envidia de los indígenas, que comenzaron a molestarlo. Como era enemigo de contiendas, abandonó a Guerar y volvio a Berseba, a donde fue el rey a entrevistarse con él y estrechar un pacto de amistad (Gén. 26). años de matrimonio, por las plegarias de Isac, engendró a Esaú y a Jacob (Gén. 25, 21-34). 289AA los 130 años, viéndose próximo a la muerte, Isac quiso bendecir a su primogénito Esaú; mas el astuto gemelo, con la ayuda de la madre, arrebató al anciano padre la bendición especial que le atribuía los plenos derechos de primogénito. Isac vio también en esto la voluntad del Eterno y no rectificó su bendición (Gén. 27). Murió en Hebrón a los 180 años y lo sepultaron Esaú y Jacob en la tumba de la familia (Gén. 35, 27 ss.). Su recuerdo es vivo en el Antiguo Testamento (cf. Am. 7, 9.16 hebr).

San Pablo (Rom. 9, 6-9) hace mención de la elección divina de Isac como heredero único de las divinas promesas, excluidos de ellas Ismael y los demás hijos de Abraham, para demostrar cómo no todos los descendientes de Israel según la carne son herederos y partícipes de la salvación mesiánica, objeto de las promesas que se hicieron a Israel, sino el Israel de Dios, los imitadores de la fe de Abraham. De tal modo la palabra de Dios conservaba íntegra su eficacia, aun dado el caso de ser excluida de la salvación la mayor parte del pueblo judío. En Gál. 4, 22-31, contra.el argumento más fuerte a que apelan los judaizantes en favor de la observancia de la Ley por parte de los cristianos, o sea en favor de la perpetuidad de la Ley, San Pablo demuestra por la misma Sagrada Escritura que en los designios de Dios entraban dos disposiciones y no una. La primera, imperfecta, la de los esclavos; la segunda, la de los hijos: la menos perfecta deberá siempre ceder el puesto a la más perfecta. Deduce tal enseñanza del episodio Agar-Ismael, Sara-Isac.

Entre Sara y la Iglesia se da la semejanza de que la una y la otra son madres libres; el judaismo es una religión de temor, una religión de esclavos, a semejanza de Agar y de sus descendientes. Dada la inmutabilidad de la divina Sabiduría, se puede y se debe sostener que, al darse análogas situaciones históricas, Dios sigue obrando como obró entonces. En la situación Agar-Ismael contra Sara-Isac, Dios ordenó que fuera despedida la esclava, excluyendo a Ismael de la herencia; y así ahora, basándonos en la analogía de la situación de la sinagoga contra la Iglesia, hemos de sacar la conclusión de que los judíos recalcitrantes y perseguidores quedan excluidos de la salvación mesiánica, que es un bien exclusivo de la nueva economía. [F. S.]

Bibliografía

M. J. Lagrange, Ep. aux Galates, 3.ª ed., París 1926, pp. 118- 29. Ep. aux Romains, 2.ª ed., ibid., 1931, pp. 228 ss. G. Ricciotti, Storia d’Israele, I, 2.ª ed., Torino 1934, pp. 151-56, 163.

Voces relacionadas

Internas