HERMANOS de Jesús
El Nuevo Testamento habla muchas veces de «los hermanos y hermanas de Jesús» (Mt. 12, 46 s.; 13, 55 s.; Mc. 3, 31 s.; 6, 3; Lc. 8, 19 s.; Jn. 2, 12... Act. 1, 14; I Cor. 9, 5...). Conocemos los nombres de algunos; Jacobo (Santiago) (Gal. 1, 19), José, Judas y Simón (Mt. 13, 55; Mc. 6, 3). Algunos herejes antiguos (Elvidio, Celso) y protestantes modernos pretendieron negar la perpetua virginidad de María Santísima basándose en esta expresión evangélica. En realidad solo se trata de «primos» o parientes» en general. El hebreo y el arameo, lengua de los judíos en Palestina en tiempo de Jesús y de los Apóstoles, no tienen términos distintos para indicar: primo, nieto, cuñado, y expresan esos grados de consanguinidad o afinidad con los términos hermano, hermana, si no quieren recurrir al empleo de largas circunlocuciones, como «hijo del hermano del padre», etc. Lot y Jacob son, respectivamente, sobrinos de Abraham (Gén. 11, 27; 14, 12), de Labán, y, no obstante, son llamados hermanos suyos (Gén. 13, 8; 29, 15). En I Par. 23, 21 s., los hijos de un tal Quis son llamados «hermanos de las hijas de Eleazar», si bien no son más que «primos», pues Quis y Eleazar son hermanos.
Sería inútil alegar otros ejemplos. Como los Evangelios fueron escritos en el griego común que se hablaba en Palestina, con los provincialismos propios de la región, tanto en el significado de los vocablos como en la construcción del período, deben interpretarse teniendo en cuenta esa característica (cf. Lc. 1, 37: el griego ῥῆμα traduce el hebreo dābār, y se entiende: «pues no hay nada imposible para Dios», y no «pues no es imposible para Dios ninguna palabra»). No hay, pues, que extrañarse de que en los Evangelios y en el 256Bresto del Nuevo Testamento se traduzca con la palabra aSe\<¡)ó^, «hermano», el hebreo ’ah, hermano en sentido propio y también para significar «primo» o cualquier otro grado de consanguinidad o de simple afinidad. La frase aramea «hermanos de Jesús», hecha, por decirlo así, tradicional, fue conservada tal cual en el griego, aun cuando en realidad solo se trate de «primos». El examen crítico exegético demuestra el sentido de la expresión de tal modo que no admite discusión.
Por lo menos de dos de los hermanos de Jesús, o sea de Jacobo y de José, dan los Evangelios el nombre de la madre; «María, hermana (= cuñada) de la madre de Jesús» (Mt. 27, 56; Mc. 15, 40; 16, 1; cf. Jn. 19, 25). Por consiguiente, son indudablemente «primos» de Jesús (hijos de un hermano de San José), y sin embargo el Nuevo Testamento los llama siempre «hermanos de Jesús». De otros dos; Simón y Judas, el historiador Hégesipo (que escribió en Roma hacia el año 180 cinco libros de Memorias)— afirma que eran primos de N. S., y pueden hallarse algunas alusiones a tal aserto en Jn. 19, 25; Mc.15, 50 (v. Alfeo). Nunca se dice en el Nuevo Testamento que alguno de estos «hermanos de Jesús» fuese «hijo de María» o «hijo de José». En cambio, siempre que al lado del nombre de María Santísima hallamos el apelativo de Madre, indefectiblemente sigue la clara especificación «de Jesús». Y estando en la Cruz, Jesús confía su Madre a Juan el apóstol: «He ahí tu Madre» (Jn. 19, 25 ss.). María Santísima expone al ángel su propósito de virginidad para el futuro (Lc. 1, 26 ss.), y, para respetarlo, realizaba Dios un milagro sin par, consagrándola Virgen y Madre. [F. S.]
Bibliografía
H. Simon - J. Prado, Novum Test., I, 6.ª ed., Torino 1944, pp. 425-30, con rica bibl. F.