Diccionario Bíblico

Armando Rolla

GÁZOFILACIO

Recursos

(Hebr. ganzak, ’ósár; γαζοφυλάκιον, θησαυρός) Sala donde se conservaba el tesoro del templo, y, por metonimia, el mismo tesoro, constituido por el impuesto de medio sido (Éx. 30, 11-16), por el rescate de los primogénitos (Núm. 18, 15), por la aportación de los votos y de los donativos espontáneos, en dinero y en especie, tanto de los hebreos como de los extranjeros (Esd. 7, 15 ss.), por los depósitos para las viudas y huérfanos (227BII Mac. 3, 6-10) y por las copias de las actas públicas (I Mac. 14, 49). Empleábase en los gastos de las grandes fiestas del culto y en el pago del personal empleado; el superávit se destinaba a obras públicas y a la contrata de las ofertas para los sacrificios, que luego se revendían a particulares.

La fundación de dicho tesoro se remonta hasta Moisés (Éx. 30, 11-16). Como con el tiempo llegó a alcanzar ingentes cantidades, muchas veces excitó la codicia de los conquistadores de Jerusalén: Sesac, de Egipto (I Re. 14, 26; II Par. 12, 19); Nabucodonosor , de Babilonia (II Re. 24, 13; II Par. 36, 18; Dan. 1, 2); Antíoco IV Epifanes (I Mac. 1, 24; II Mac. 5, 21); Heliodoro, de Siria (II Mac. 3, 5-11); Crasso (Fl. Josefo, Ant. 14, 7, 1); Tito (Fl. Josefo, Bell. VI, 8, 3).

En el Templo construido por Herodes el Grande el gazofilacio ocupaba el lado derecho del atrio de las mujeres y estaba precedido de un pórtico de columnas, alto y rico (Fl. Josefo, Bell. V, 5, 2), y aquí fue donde Jesucristo admiró la sencillez y generosidad de la pobre viuda, tan en contraste con la jactancia de los ricos avaros (Mc. 12, 41-44; Lc. 21, 1-4), y donde reveló a los presentes su naturaleza divina (Jn. 8, 12-20). [A. R.]

Bibliografía

H. Lesêtre, en DB, col. 133-35.

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