CARISMAS
El griego χάρισμα empleado por Filón (De alleg. III, c. 1, 102-31 ss.) en el sentido de liberalidad, tiene en San Pablo , además de la sinonimia con χάρις. «gracia» (Rom. 1, 11; 11, 29; II Cor. 1, 11), una acepción técnica. «Carisma» (I Cor. 1, 4; 12, 1 ss.; Rom. 12, 6; I Pe. 4, 10) es una especie particular de gracia (en la teología = gratia gratis data), cuya finalidad no es la santificación personal, sino el bien dé la Iglesia (I Cor. 12, 7; 14, 12). El cristiano puede desear los carismas y pedirlos a Dios (I Cor. 14, 1-13). Aunque preferentemente son.atribuidos al Espíritu Santo, como a su fuente de origen (I Cor. 12, 1-7; 14, 32) también son atribuidos al Padre (I Cor. 12, 28) y a Cristo (Ef. 4, 11 ss.). Algunos carismas (la profecía, el don de lenguas) son de carácter transitorio, si bien los nombres que se dan a los beneficiarios suponen en éstos la permanencia de ciertas actitudes sobrenaturales.
Los carismas son distintos de la virtud de la fe y subordinados a ella, ya que sólo se comunican a los creyentes (Gál. 3, 1; I Cor. 1, 6; Rom. 12, 3), y se ejercen bajo el dominio de la fe y en beneficio de la misma (Rom. 12, 3 ss.; I Cor. 12, 3; 14, 25; Ef. 4, 3); subordinados a la virtud de la esperanza, a la que acompañan y sostienen (Rom. 8, 23; I Cor. 13, 10 ss.; Ef. 1, 13 ss.); de un modo especial son distintos de la caridad y a ella subordinados, en cuanto los regula en la práctica para su mayor 105Aprogreso y sublimación de la Iglesia (I Cor. 13, 1-13;.14, 4 ss.; 12, 26; Ef. 4, 2 ss.; 4, 15 ss.). Los carismas determinan la diferencia entre los miembros del cuerpo místico y lo que cada uno hace en favor del todo (I Cor. 12, 12; Ef. 4, 7 ss.); y son. esenciales en la vida y en la constitución de la Iglesia. Cada cristiano recibe su particular carisma conforme a la medida del don de Cristo (Ef. 4, 7-12), para poder llenar el ministerio que se le ha señalado en la edificación del cuerpo de Cristo.
Y no todos •son propiedades extraordinarias reservadas a la era apostólica; algunos son instrumentos de mera habilitación del miembro particular para el cumplimiento estable de su particular deber de estado (p. ej., la virginidad, I Cor. 7, 7), que. se dan en todas las épocas de la Iglesia. La manifestación de esos dones sobrenaturales, como el de hablar «lenguas», debe estar regulado y autorizado por los jefes de la Iglesia (I Cor. 14, 26-33). San Pablo enumera ocasionalmente nueve carismas en I Cor. 12, 8-10; ocho en I Cor. 12, 28 s.; siete en Rom. 12, 6-8; cinco en Ef. •4, 11). Pueden ser catalogados de este modo: A) Carismas para la acción: 1) «El que practica la misericordia» (ὁ ἐλεῶν, Rom. 12, 8): es el ejercicio de las obras de misericordia. 2) La buena disposición para las limosnas (6 yueraoiSo'ús'’» Rom. 12, 8): cf.
Ef. 4, 28; I Cor. 13, 3; Lc. 3, 11. 3) Asistente (ἀντιλήμψεις I Cor. 12, 28): £1 sustantivo y el verbo correspondientes significan toda clase de ayuda: socorrer a los enfermos (Act. 20, 35) o recomendar a alguno para que ruegue (así en los papiros ). 4) Ministerio (< $,amovía, Rom. 12, 7), indeterminado, puede significar cualquier oficio desempeñado en beneficio de la comunidad (término genérico con el que se designan los carismas, I Cor. 12, 5; Ef. 4, 12; ministerios espirituales, Rom. 11, 13; 15, 31; Col. 4, 17; ministerios materiales de caridad, II Cor. 8, 4; 9, 12. 13). 5) Gracias de curaciones (I Cor. 12, 9. 30): multiplicidad de dones para curar las enfermedades físicas. 6) Obrar milagros (I Cor. 12, 10: Swá/zet?, I Cor. 12, 28): capacidad de realizar acciones extraordinarias. 7) La fe (ítío-tl? de los milagros, I Cor. 12, 9); distinta de la virtud teologal (I Cor. 13, 2 = Mt. 17, 20).
B) Carismas de enseñanza, sin autoridad jerárquica : 1) Doctor (διδάσκαλος I Cor. 12, 28; Ef. 4, 11) o que enseña (διδάσκων, Rom. 12, 7 encargado de la διδασκαλία); Timoteo es invitado a 105Bdedicarse a la enseñanza (I Tim. 4, 13. 16); Tito debe mostrarse en eso como modelo (77/. 2, 7); los destinatarios de Hebr., razón habida de su antigüedad en el cristianismo, todos debieran ser doctores (5, 2); a los lectores de Sant. se les disuade de querer convertirse en didáscalos (3, 1): esta función no requiere investidura jerárquica. 2) Discursos de sabiduría y de ciencia (λόγος σοφίας, γνώσεως, I Cor. 12, 8): es la capacidad de expresarse con términos apropiados (I Cor. 2, 13 ss.; 13, 2). A todos los cristianos desea Pablo sabiduría y ciencia (Ef. 1, 17; 3, 18 s.). 3) El que exhorta, 6 irapaKakiúv, Rom. 12, 8: el término expresa su función.
Va unido con el carisma de la profecía (I Cor. 14, 3); invítase a Timoteo a que se dedique a la exhortación (I Tim. 4, 13); Bernabé la posee en grado sumo (Act. 4, 36). 4) Discernimiento de espíritus (Sta/cpto-ei? irvevfiáTtúv, I Cor. 12, 10), que lleva consigo la val oración de las inspiraciones divinas y de los carismas: todos los cristianos deben practicarlo (I Tes. 5, 21; I Jn. 4, 1-2; 2, 20. 24; I Cor. 14, 29). 5) Hablar lenguas (yév»; ykucra&v, I Cor. 12, 10; yAcio-craís AaAelv, I Cor. 12, 30) e interpretarlas (I Cor. 12, 10. 30; 14, 15. 13. 26 ss.).
El que habla lenguas no habla a los hombres sino a Dios; nadie le entiende (I Cor. 14, 9), pero dice en espíritu cosas misteriosas (jj.vcTTepia, 1 Cor. 14, 2), ora sin fruto para la mente (ibid. 14, 14), alaba y da gracias a Dios; los ignorantes pueden tener por locos a los que hablan lenguas (ibid. 14, 23); que en las Iglesias hablen si han sido autorizados para ello y por orden: nunca más de dos o tres, y con tal que haya un intérprete que explique su locución carismática (ibid. 14, 13-27 s.). „ Este hablar lenguas se interpreta hoy como una situación extática en la que se pronuncian palabras que los oyentes no entienden; son dichas en voz alta, en parte articulada y en parte no articulada, con finalidad vagamente discernible (petición, acción de gracias, etc.). Es un fenómeno que puede comprobarse en los estados místicos (Santa Teresa), y en las excitaciones extáticas de los llamados «hijos de los profetas» en Israel (v. Profetismo).
Pero si lo identificamos con el fenómeno de Pentecostés (Act. 2, 4; cf. 10, 46; 19, 6), como la identidad de los términos y otras circunstancias lo sugieren (Act. 2, 11 y I Cor. 14, 16; Act. 2, 13 y I Cor. 14, 23), y si nos atenemos a la misma asimilación que se encuentra en Act. 10, 44 ss.; entonces el hablar lenguas consiste en el don de alabar a 106ADios en un idioma o dialecto (y varios idiomas sucesivamente) desconocidos del que habla y del auditorio, pero que son entendidos por cuantos hablan ese idioma (Act. 2, 6. 8. 11), como se realizó justamente el día de Pentecostés (F. Spadafora, 1 Pentecostali, 2.ª ed., Rovigo 1950, pp. 28-41). C) Carismas jerárquicos. 1) Apóstoles (I Cor. 12, 28; Ef. 4, 11). En sentido carismático diferente del jurídico (v. Apóstoles), son apóstoles Andronico y Junia (Rom. 16, 7), Sila y Timoteo (I Tes. 2, 6, 7). Son predicadores destinados a la evangelización de las regiones desconocedoras del cristianismo. 2) Profetas (I Cor. 12, 28; Ef. 4, 11; I Cor. 12, 10; Rom. 12, 6), que en nombre de Dios edifican, exhortan, consuelan (I Cor. 11, 8, ss.: 14, 3. 29; Act. 11, 27; 13, 1); y a veces pronostican y comunican revelaciones (Act. 21, 10 ss.; I Cor. 40, 30).
Son asociados a los apóstoles como fundamento de la Iglesia (Ef. 2, 19). 3) Evangelistas (Ef. 4, 11): Felipe tiene este calificativo (Act. 21, 8) y San Pablo se lo da a Timoteo (II 77/;?. 4. 5): predicadores del Evangelio. 4) Pastores (ποιμένες Ef. 4, 11). Presidente (προϊστάμενος, Rom. 12, 8). Son los fieles de la comunidad (I Tes. 5, 12; I Tim. 5, 17), asimilables a los jefes de las sinagogas, encargados de dirigir el culto y de servir a la comunidad. [A. R.]
Bibliografía
A. Lemonnyer, en DBs, I, col. 1233-43. B. Maréchaux, Les charismes du S. Esprit, París 1921. E. B. Allo, I Épître aux Cor., ibíd. 1934, pp. 374-84. Behm, en ThWNT, I, pp. 721- 26. St. Lyonnet, De glossolalia Pentecostes, en VD, 24 (1944) 65-75. * L. Suárez, Los Carismas como preparación y complemento de la jerarquía, en EstB, V (1946) 3.