CAM
Uno de los hijos de Noé (Gén. 5, 52; 6, 1; 9, 18) salvado del diluvio juntamente con su padre, pero objeto de maldición por parte del mismo patriarca a causa de su desvergonzada indiscreción (Gén. 9, 21-27). La maldición por la que Cam, o Canán, fue declarado el más vil de los siervos (siervo de los siervos) debe entenderse como condenación a ser excluido de las promesas mesiánicas cuyo heredero era Noé, después del diluvio. Es decir, que Cam y sus descendientes quedaban borrados de la raza elegida, al igual que lo había sido Caín (maldito: Gén. 4, 11). Sem (cuyo Dios es Yavé) es el heredero de las promesas, y Jafet participará de su bendición. La maldición recae sobre Canán y su descendencia, no sobre los individuos, para quienes siempre está abierto un camino de salvación. Es decir, que no es elegida y es condenada la raza en cuanto raza. He aquí el esquema de los descendientes de Cam (Gén. 10, 6-20): Kuš(acádico Ku-u-su = los Etíopes); Miṣrajim (= Egipto), Put (egip. punt = región de la costa africana del Mar Rojo), Kena‘an (Canán). Entre otros: de Misrajim, los Pelištim (= los Filisteos); de Canán, Sidón, Jet (los Jeteos), Jebús (= Jebuseos); ’Emori (= Amorreos).
Los camitas ocupan, pues, Egipto, las costas del mar Rojo, la península arábiga y las orillas del Mediterráneo por el mediodía y el oriente (cf. H. Guthe, Bibel-Atlas, 2, Leipzig 1926, pl. 6). Éstos son los negros del África. Carece de 93Afundamento la teoría que sostiene que los negros (indebidamente identificados con los cainitas) hayan quedado reducidos a un estado de inferioridad a causa de la maldición divina. [B. N. W. — F. S.]
Bibliografía
F. M. Abel, Géographie de la Palestine, París 1933, I, pp. 241-43, 261-70, 293-322. A. Perbal, La race nègre et la malédiction de Cham, en Revue de l’Université d’Ottawa, 10 (1940) 156-177.