Diccionario Bíblico

Angelo Penna

ARÓN

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Primer sumo sacerdote hebreo, de la tribu de Leví y padre de Nadab, Abiú, Eleazar, Itamar (Éx. 6, 16-23). Hermano de Moisés , a quien le fué propuesto por Dios como portavoz para la misión cerca de Faraón (ibid. 7. 1). Contaba ochenta y tres años cuando se presentó a competir con los magos egipcios con su vara, después de haberse frustrado la primera tentativa de persuadir a Faraón para que dejase salir a los hebreos de Egipto (ibíd. 5, 1 ss.; 7, 7). La vara se convirtió en serpiente al ser arrojada en tierra, lo que imitaron los magos por medio de sus trucos, pero las serpientes de éstos fueron devoradas por la de Arón (ibid. 7, 3-12). Por orden de Moisés, Arón obró los prodigios de las tres primeras plagas y cooperó con el hermano en la sexta plaga, la de las úlceras (ibid. 7, 14 ss.). Ordinariamente obraba como intermediario del hermano; pero alguna vez (ibid. 9, 8; 12, 1, 28, 43, 50) recibió a una con él directamente de Dios disposiciones varias, razón por la que alguna vez (Sal. 72, 21) la liberación de Egipto se atribuye a ambos.

Durante la caminata a través del desierto de Sin, Arón es acusado, junto con Moisés, como responsable de las dificultades por que atravesaba el pueblo (Éx. 16, 1 ss.). Cuando aconteció el milagro del maná, Arón recogió un gomor del mismo para guardarlo en el Tabernáculo (ibid. 16, 33 s.). Este es el primer indicio de su misión sacerdotal. En el Sinaí, Arón fué designado para subir con Moisés al monte, pero con la obligación de quedarse alejado del lugar de la visión (ibid. 19, 24; 24, 1 s.). Pudo, no obstante, contemplar la gloria de Dios (ibid. 24, 10). Estuvo al frente del pueblo, juntamente con Jur, durante todo el tiempo que pasó Moisés en el Sinaí (ibid. 24, 14). Tuvo la debilidad de consentir en el deseo de la multitud de hacerse una imagen de Dios: el famoso becerro de oro (ibid. 32, 1 ss.). No se trataba de idolatría, puesto que el pueblo intentaba venerar en aquel símbolo al verdadero Dios (ibid. 32, 5), sino 56Amás bien de la violación del precepto que prohibía toda representación de la divinidad (ibid. 20, 4 s.). En castigo Dios mandó exterminar un elevado número de israelitas (ibid. 32, 28: 3.000 según el texto hebreo).

Arón, designado ya para el sumo sacerdocio (Éx. 28, 1 ss.; Hebr. 5, 4), fué duramente reprendido, pero se libró del exterminio por la súplica de Moisés (Dt. 9, 20). La consagración sacerdotal de Arón y de sus hijos se efectuó con gran solemnidad (Lev. 8, 1 ss.), según un ceremonial minuciosamente trazado por Dios a Moisés (Éx. 28-29; 40, 13 ss.). Terminado el rito se mostró la «gloria» divina por medio de una llama que consumió el holocausto (Lev. 9, 23 s.), señal palpable de la complacencia del Altísimo. Después de la narración del tremendo castigo infligido a los dos primeros hijos de Arón, Nadab y Abiu, por haber abusado de sus poderes ofreciendo «fuego ajeno» (ibid. 10, 1 ss.), el Levítico enumera detalladamente los derechos y los deberes sacerdotales, refiriéndose casi siempre a Arón; pero es evidente que no se trataba precisamente de su persona sino de la legislación sobre el sacerdocio (v.) en general. Aun siendo sumo sacerdote quedó siempre en segundo rango respecto de Moisés. Por haberse dejado influir por las críticas de María, su hermana, contra Moisés, es reprendido por Dios (Núm. 12, 1 ss.).

Dios mismo defendió la legitimidad de su sacerdocio contra los intentos de rebelión de Coré y de sus secuaces, dando muerte a los de la oposición (ibid. 16, l ss.), y mostró con el milagro de la vara de Arón que éste era el único elegido de entre la tribu de Leví para ejercer el culto en Israel (ibid. 17, 1 ss.). Por haber dudado, como Moisés, sobre la posibilidad de una intervención divina para proveer milagrosamente de agua al pueblo (ibid. 20, 7 ss.), Dios lo castigó excluyéndolo de la posesión de la Tierra Prometida. Habiendo subido al monte Or, en las cercanías de Cades, perteneciente al macizo llamado Moseroth (Dt. 10, 6), murió después de que Moisés lo despojó de sus vestiduras sacerdotales para ponérselas a su hijo Eleazar. Todo el pueblo guardó luto por él durante treinta días (Núm. 20, 29). Arón fué tenido por muy grande y semejante a Moisés (Eclo. 45, 6 ss.), y pasó a la posteridad como prototipo de sacerdotes. A veces se emplea su nombre metafóricamente (Sal. 133, 2) para significar el sumo sacerdocio.

En la Epístola a los Hebreos se le menciona frecuentemente cuando se describe el sumo 56Bsacerdocio de Cristo, que abolió al de la antigua Ley legado a la familia de Arón (Hebr. 7, 11-21). [A. P.]

Bibliografía

A. Médebielle. Epitre aux Hébreux (La Ste. Bible, ed. Pirot. 12), París 1938, pp. 310. 323 s. 326.339. A. Clamer (Ibid. 2), 1940, pp. 82 ss. 248.368 s. A. Vaccari, La S. Bibbia, I, Firenze 1943, pp. 190 ss. 243 s. 246 s. 253 s.

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