SUMO SACERDOCIO
En la cum bre de la jerarquía sacerdotal se hallaba el sumo sacerdote o jefe (hak-kdhen hak-gaddl o hardS; Vulgata sacerdos magnus) único de los sacerdotes, llamado tam bién «el sacerdote ungido» (hak-kdhen ham-masiah) por ser el único a quien se ungía con el óleo sagrado (Ex. 29, 29: Lev. 8, 12), y «el sacerdote» (hak-kohen) por antonom asia. Distinguíase de los simples sacerdotes por la indum entaria especial (Ex. 28 y 29) que llevaba en los ritos solemnes por encima de los otros vestidos sacerdotales: 1) sobretúnica (me'U) azul oscuro hasta la ro 567Adilla, adornada por el borde inferior con cam panillas y granadas de o r o; 2) un rico «esca pulario» llamado ’ephód (setenta: e-ui/iíiV u lg a ta: superhamerale), con una suntuosa cinta (abhn'et, eseb); 3) bolsa cuadrada aplica da a la parte anterior del efod, llam ada óhSen (antigua latin a: pectorale; Vulgata: rationale, traducción errónea de Aoretov «oráculo»), ase gurada con cadenillas de oro en los enganches de las hombreras y en los dos anillos del efod con unas cintas de azul jacinto, y, en su inte rio r guardaban los ’úrim y los tummím (y.
Vulgata: Doctrina et Veritas) que daban «juicio de perfecta iluminación» contando con la guía y revelación divina (Núm. 27, 21), y al exte rior 12 piedras preciosas en las cuales.estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel; 4) un precioso tu rbante (misnepheth) con un a lám ina de oro en la frente que lleva ba la instrucción Qódes le Yavé, «santo para Yavé». En la liturgia penitencial del día de la expiación en el que ofrecía los sacrificios por sus pecados y por los de la comunidad (Lev. 4, 5), el sumo sacerdote no llevaba estas ves tiduras preciosas. Estaba obligado a mayor perfección que los otro s sacerdotes (Lev. 22, 10-15). Llevaba la alta dirección del personal y del culto del Templo. Con el pectoral-oráculo (que desapareció en la destrucción del Templo, 587 a. de J. C.) consultaba a Yavé en las circunstancias en que estaba interesada la suerte de la nación. A parte la dirección suprema del culto, la más im portante función especial del pontífice era la expiación anual o kippúr (Lev. 16, 3-34), en el «santísimo» llevando las investiduras sacerdotales ordinarias.
Al m orir A rón, el sumo sacerdocio se trans m itió por la línea de su hijo Ele azar; pero con H elí (I Sam. 4, 18) pasó a la línea de Itamar, probablemente contra la voluntad de la mayor parte de los sacerdotes. Cf. Flavio Josefo, Ant. V, 11, 5. Sucediole su nieto Ajitob (I Sam. 14, 3; 22, 9), y a éste su hijo Ajimelec (I Sam. 22, 9.18), cuyo hijo A biatar presidio d u ran te el reinado de David el traslado del arca al m o n te Sión.
Pero al mism o tiempo era sumo sacerdote del santuario de G abaón Sadoc, de la línea de Eleazar, cuyo descendiente A biatar fue depuesto por Salomón (973 a. de J. C.) por alta traición (I Re. 2, 25 s.; 2, 22.26 s.). En el s. i i a. de J. C. los reyes sirlos entregaron la alta dignidad al que más ofrecía. En el 252 Jo n atán M acabeo la recibió a título de he rencia de A lejandro Bala (I Mac. 10, 20); en el 141 s>u hermano Sim ón tuvo tam bién el principado por herencia. El último asmoneo, H ircano II, m urió el año 30 a. de J. C, 567Bpero entonces Herodes ya había elevado al simple sacerdote A nanel (Flavio Josefo, Ibíd, XV, 2, 4).
También los rom anos nom braron y de pusieron a los sum os sacerdotes a su antojo, sirviéndose las más de las veces de familias influyentes, como la de A nás (Lc. 2, 3) o H anán C’Avavo?), a quien sucedieron cinco hijos y su yerno C aifás (18-36 desp. de J. C.).
Bibliografía
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