PENITENCIA (virtud)
1. Naturaleza. La p, entendida como virtud, es un hábito que >dispo.ne a reparar la ofensa hecha a Dios con el pecado; perfecciona la voluntad, y tiene una semejanza especial con la virtud de la justicia, por ser la satisfacción de una deuda estricta; difiere de ella sin embargo porque no puede dar una reparación, adecuada, por el pecado mortal.
2. Distinciones. - Se debe distinguir en la p„ la virtud infusa y la virtud adquirida. La p. como virtud infusa es un hábito sobrenatural; existe en todos los que viven en gracia y que pueden y han podido pecar y da poder para poner con la ayuda de una gracia actual actos sobrenaturales de p. La p. como virtud adquirida, es una propensión firme a hacer actos de p.; es un efecto de la frecuente repetición de estos actos; da una facilidad especial para realizar estos mismos actos.
3. Objeto. - El objeto formal de la virtud de la p. es la conveniencia de la reparación debida a Dios por la injuria que se le hizo con el pecado, con una exigencia especial de nuestra naturaleza sea en sí misma, sea elevada por la gracia. Su objeto material son todos los actos que tienden a dar una compensación digna al Señor, ofendido por la culpa. Se deben distinguir el acto elícito de la virtud de la p.
(voluntad de reparar la ofensa hecha a Dios con el pecado)* y los actos imperados: contrición (v.), proposito (v.) de no pecar más, confesión (v.) de los pecados y satisfacción (v.), que consiste en privarse de cosas agradables y sufrir las desagradables. Para poner estos actos imperados la virtud de la p. hace uso de otras virtudes cuyos actos pueden ser dirigidos al fin de la p. La virtud misma de la p. va movida por las virtudes teológicas, especialmente por la virtud infusa de la caridad.
4. Obligación. - La y, a la cual inclina nuestra naturaleza y que la ley natural ordena, es objeto de un precepto especial. La satisfacción de valor infinito que,dio Jesucristo sobre la cruz no quita en efecto, al hombre la necesidad de la p, sino que lo pone en condiciones de ofrecer una reparación acepta a Dios y provechosa al mismo hombre. Tampoco dispensa de las obras de p. la misma institución del sacramento de la p. Man.
Bibliografía
Bibliografía
B. M e r k é lb a c h, Summa theologia moralis, III, Paris, 1939, n. 394-414, 455
A. Tanquerey, Compendio de teología ascética y mística, París, 1930, n. 705-750 A. M e y n a rd, La vida espiritual, Barcelona. 1908, n. 38-41 E. K. D i e t r i c h, Die Umkehr im A. T. u. im Judentum, Stuttgart, 1936.