MOVIMIENTOS
1. Naturaleza. - Con la palabra m. entendemos aquí las primeras reacciones espontáneas y naturales a un estimulo movido sin el influjo directo de la voluntad. Se dividen en; a) corporales, especialmente en el campo sexual (para éstos, v. Impudicicia); b) psíquicos: la reacción del apetito sensitivo a una impresión en las facultades aprensivas por parte de un objeto agradable o desagradable. Según el orden de sucesión y de intervención creciente de la voluntad los m. se suelen dividir en primoprimos (sin ninguna deliberación), segundoprimos (con imperfecta deliberación) y segundos (que ya no son m. en el sentido indicado, por ser plenamente voluntarios). Los m. del ánimo pueden preceder, acompañar y también seguir la primera advertencia del entendimiento y su Juicio sobre la admisibilidad o inadmisiblidad del objeto del apetito estimulado. Los m. malos aunque a menudo su origen de una tentación, no son en sí mismos la tentación (v.), porque frecuentemente el hombre consigue casi Inmei diatamente y sin mayor trabajo reprimirlos, es decir, sin causar un serio conflicto entre la voluntad y la pasión desordenada. 2. A s p e c t o s m o r a l e s. — Los m.
primopnmos se llaman buenos o malos ¿egún que su objeto sea conforme o no a la regla moral objetiva, pero formalmente no caen en el campo moral, porque el acto humano es bueno o malo solamente en cuanto proviene de la voluntad libre (S. Theol., I-II, q. 74, a. 4); los m. segundo-primos constituyen, si son malos, cuanto más un pecado venial incluso en materia grave. Aunque formalmente están fuera del campo moral, los m. primo-primos están en estrecha relación con él: a) como causa, porque dando el primer impulso a la voluntad son ocasión muy frecuente de actos buenos o malos; b) como efecto. Causa remota de todos los m. malos es el pecado original que quitó al hombre el don preternatural de la inmunidad de la concupiscencia (v.) De un modo más inmediato los m. primoprimos pueden ser consecuencia de actos personales y como tales más o menos voluntarios, en causa, en cuanto que estos actos o crean una disposición positiva en el ánimo (virtud o vicio) de la cual traen fácilmente su origen estos m. primo-primos o influyen en la energía que debiera alentarlos o reprimirlos, y esto de un modo especial en materia sexual (Sto.
Tomás, Contra Gent., 3, 13, ad 5), o también ofrecen o evitan los objetos que pudieran provocarlos más directamente (ejercicio activo de la virtud, vigilancia contra los peligros, fuga de las ocasiones, etc.) (v. también Acto humano, Pasión, Tentación). Dam.
Bibliografía
Bibliografía
A. C h q l l k t, Concupiscence, en DTC, III, 803-811
J.
S t o p fe ls, Die Versuchung, Moralpsychologischc Analyse des Werdeganges der Silnde, en Theologie und Glaube, (4 (1912), 569-576.