IDOLATRÍA
1. Noción. - La i. ( eidólon-latreia = culto de los ídolos) rinde a las criaturas el culto debido a Dios (latría), sea dirigiéndolo a la imagen de una falsa divinidad (ídolo), tomada por la divinidad misma (i. vulgar), sea al ídolo que se cree ser una manifestación, materialización o habitación de la divinidad, sea a cualquier otra criatura (sol, luna, emperador, etc.). Distínguese la i. formal, que es aquella en que existe una voluntad sincera de rendir culto latréutico a la criatura, y la i. material o ficticia, que simula externamente el culto de latría, pero sin voluntad de adorar la criatura (p. ej., por miedo a la muerte). La i. formal es perfecta cuando se cree verdaderamente en la divinidad de la criatura e imperfecta cuando no parte de esta falsa suposición, sino de otro motivo, p. ej., odio de Dios, o deseo de obtener alguna cosa del diablo.
2. Gravedad del pecado de i. - La Sda. Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, habla con extrema severidad de este pecado, al que juzga además una aberración intelectual (cfr., p. ej., Ex., 20, 2-5; 23; Deut., 4, 15-19; 5, 6-10; Sab., 13, 14; Rom., 1, 18-25; I Cor., 8, 4-5; 10, 14-20). Ciertamente la i. constituye un reato de lesa majestad divina al tributar a una criatura el honor debido solamente a Dios (véase Adoración, Culto, Religión). Pero es evidente que la i. material en la que falta el elemento interior y por lo tanto la significación real, es menos grave que la formal, en la que realmente se honra a la criatura como si fuera Dios. Sin embargo, dado que en los actos de culto público el significado del acto depende también de la estimación común y del uso, la i. material, además de ser un pecado de escándalo, es contra la religión, y sin dejar de ser una falta grave contra el deber de confesar, incluso externamente, la fe constituye un verdadero reato contra la virtud de la religión. Objetivamente la i. formal perfecta es más grave que la imperfecta porque a la i. añade la incredulidad e introduce otro dios junto al verdadero Dios.
Pero en cuanto a la responsabilidad subjetiva es más grave la imperfecta, en la que no hay atenuante, pecado de pura mala voluntad, mientras que la perfecta tiene la atenuante de la ignorancia y la material la del miedo. Pal.
Bibliografía
F. Suárez, De virtute religionis , tr. 3, l. 2, c. 3-6 Sto. Tomás, Sum. Theol. , II-II, q. 94
A. Michel, Idolatría, en DTC
W. Schmidt, Manual de historia comparada de las religiones , Madrid, 1941
P. Palazzini, Il monoteismo nei Padri Apostolici e negli Apologisti del II secolo , Roma, 1946.