ESPIRITUALIDAD (Escuelas de)
1. Noción y existencia de las escuelas de e. - Se llaman escuelas de e., con una terminología más bien reciente, las diversas palestras de formación a la perfección cristiana o a la santidad. De suyo es idéntica la meta o fin de la perfección (v.); e idénticos son los medios fundamentales para realizarla. En efecto, la vocación a la perfección en su realización se encuentra dependiente de un patrimonio único de doctrina espiritual y se concreta. siempre por parte de Dios en entregarse a nosotros ya en sí mismo, ya por medio de su Hijo Divino y por parte del hombre con la generosa y constante cooperación a la gracia, progresando en la caridad: Sin embargo, la adquisición de la perfección, aun cuando concorde en la sustancia se enriquece con la variedad de formas y detalles accidentales. Para constatar la verdad de esta aserción basta echar una mirada a las diversas familias o congregaciones religiosas desde las de orden contemplativo y de estricta clausura a las activas, apostólicas y caritativas.
En las diversas escuelas, más allá de las manifestaciones exteriores, que revelan solamente diferencias superficiales, existe en cada una de ellas una diversa manera de usar los medios para lograr la perfección interior, una variedad de proporción y de jerarquía en su unificación orgánica, una variedad de elección entre las diversas vías que aseguran un empleo útil de estos medios. Las diversas escuelas se caracterizan por dar más importancia a uno u otro modo de considerar las relaciones del alma con Dios y en la utilización de uno u otro Santo tomado como prototipo de vida espiritual. Las e. sólidas, aun con su diversa utilización de medios y su diverso punto de vista sobre los detalles, se ofrecen con el carácter de un todo orgánico, de una fórmula de vida cuya eficacia ha sido demostrada por la experiencia, como camino seguro para alcanzar el fin de la santificación.
2. O r i g en de la s d i v e r s a se s c u e la s: l e g i t i m i d a d y c a u s a de su d i v e r s i d a d. - El problema de las escuelas de espiritualidad puede ser considerado desde tres puntos de vista: histórico, esto es, su existencia, desarrollo y manifestaciones; teórico, o sea la causa de esta diversidad de escuelas y su legitimidad; práctico, o sea el modo personal de conducirnos frente a la existencia de las diversas escuelas y al nacimiento y multiplicación de las mismas.
Dejando aparte este último aspecto, que es más bien una cuestión práctica en la dirección de las almas, desde el punto de vista histórico y teórico, la existencia de las diversas e., más que encontrar su explicación en las diversas escuelas de teología especulativa, como pudiera parecer a primera vista, la encuentran en el hecho de que Dios suscitó en los diversos tiempos diversos ejemplares de santidad, dándoles una fisonomía diversa según los tiempos, los lugares y los fines queridos por la Providencia divina, y creando en torno de ellos movimientos espirituales, que generalmente se concretaron en familias religiosas que así encontraron en estos campeones de la vida espiritual sus fundadores y maestros. De esta suerte, a la creación de estas escuelas de e., bajo la acción de Dios, que hace surgir en un momento determinado un nuevo centro de actividad espiritual, para cumplir nuevas misiones y responder a nuevas necesidades, contribuyen la experiencia de la vida interior propia del fundador y la experiencia de la formación espiritual de los primeros discípulos que imprimen una dirección susceptible de ser reproducida en otras muchas almas.
Los teólogos vienen después y ofrecen el apoyo de su especulación y el fruto de sus investigaciones para justificar doctrinalmente los aspectos característicos de aquella escuela. Los mutuos contactos entre las escuelas, las nuevas experiencias, los nuevos ejemplares de santidad, todas estas nuevas aportaciones pueden hacer cada vez más eficaz la vitalidad de las diversas escuelas dentro de la fidelidad al tipo original de santidad. Así nacieron, más o menos cronológicamente: la e. agustiniana o escuela de e. agustiniann, la e. benedictina, la e. dominicana, la e. franciscana, la e. de la Compañía de Jesús, la e. carmelitana, la e. beruliana, la e. de San Alfonso de Ligorio hasta llegar a la e. de los modernos institutos seculares (v.). La diversidad de las escuelas de e. se explica así tanto por la diversidad de los hombres, de sus índoles e inclinaciones, como por la misma elevación de perfección que se encierra en el ideal cristiano, que permite diversas participaciones bien por la diversidad de los fundadores y de las épocas y culturas, en que nacieron las escuelas, como por los fines particulares pretendidos por cada una.
3. Qué c r it e r io se h a de u s a r a l juzgarlas o seguirlas ? - No conviene en general querer reducir a esquemas demasiado simples las características de las diversas escuelas. Siendo cada una de ellas una escuela católica, cada una contiene implícitamente todo lo que Jesús ha querido y enseñado como útil para la perfección cristiana. Y por esta razón, aun poniendo su punto de mira en determinadas verdades y virtudes particulares (p. ej„ el franciscanismo sobre la pobreza), ninguna escuela excluye a las demás. Se ha de admirar en la variedad la estupenda riqueza del evangelio y de la vida dlvina en la Iglesia, que aparece en las innumerables posibilidades de bien y de gracia, todas igualmente admirables. De aquí la unión y estima recíproca entre las diversas familias espirituales, que en su diversidad cantan la armonía de la unidad (Jn., 17, 22 ss.). No conviene llegar al infinito al admitir teóricamente la existencia de diversas escuelas y se ha de ser muy circunspecto en admitir diferencias acentuadas. En la práctica, dada la variedad de las escuelas de e., está justificado el que un alma elija una e. determinada.
Cuando se pertenece a una familia religiosa que tiene una e. propia es norma de sabiduría modelarse conforme a ella según los principios recomendados enla misma. Habiendo de guiar a otros, si no tienen ya una tendencia particular, es prudente tratar de santificarlos según los principios y medios generales de ascética y mística, esto es, según aquella e. genérica, contenida en el magisterio ordinario de la Iglesia, que nos indica el fin del hombre y los medios para lograrlo. Pero si muestran una inclinación especial hacia alguna forma de e. especifica, conviene hacerles seguir la gracia, apoyándolos en los maestros más seguros y acreditados de la escuela hacia la cual se sienten inclinados. Pal.