CREACIÓN
Según la doctrina católica es el acto con que Dios hizo todas las cosas de la nada. Crear es realizar el ser en toda su determinación, producir una cosa que no existía de ninguna manera ni en sí misma ni en la potencia de un sujeto, ex nihilo sui et subiecti, según decían los escolásticos. El escultor labra una estatua: la estatua en cuanto tal no existía, pero existía en cuanto mármol. En cambio, Dios, cuando no existía nada fuera de Él, realizó el mundo con el acto creativo. La Filosofía pagana, incluso la de Platón y Aristóteles, no llegó a formarse el concepto verdadero de la creación, aun siendo éste proporcionado a las fuerzas de la razón humana. Este concepto es un dato de la Revelación cristiana.
Es de fe que Dios creó de la nada el universo (cfr. Símbolo Ap., Conc. Later. 4.º, Conc. Vat.: DB, 428, 1783, 1801 ss.). Sagrada Escritura: Gen. 1, 1: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra.» El verbo hebreo bara no significa por sí mismo precisamente crear de la nada, pero así lo exige el contexto y lo entendió la tradición judaica (2 Mac. 7, 28). En el N. T. la Revelación es más clara y perentoria: basta leer el prólogo del Evangelio de S. Juan: «Todas las cosas fueron hechas por Él (Verbo), y sin Él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.» Cfr. S. Pablo (Col. 1, 15 s.). Los Padres desde los primeros siglos explican y defienden el concepto de la creación universal, aun de la materia, por parte de Dios contra los Neoplatónicos, los Gnósticos y los Maniqueos.
La razón prueba que no hay otro camino para explicar la existencia del mundo fuera de la creación divina. Las pruebas de la existencia de Dios se fundan sobre la causalidad divina creadora. El mundo en realidad tiene todos los caracteres de un efecto, es decir, de un ente ab alio (porque es finito, mutable, contingente, múltiple). Por otra parte, los demás sistemas para resolver el problema son absurdos (Materialismo, Panteísmo, Dualismo absoluto, con dos principios eternos independientes, Dios y el mundo, Monismo idealístico).
El acto creativo es exclusivo de Dios, formalmente inmanente (idéntico con su esencia) y virtualmente transeúnte (v. Operación divina): según Sto. Tomás existe también en la criatura como relación (trascendental y predicamental), que dice orden y dependencia de Dios. Junto con el universo creó Dios el espacio y el tiempo, que es la medida del movimiento de las cosas mudables (v. Eternidad).
Bibliografía
Sto. Tomás, , I, 44-45;
Sertillanges, , París, 1925, I, p. 279 ss.;
G. Boyer, , Roma, 1940;
P. Parente, , Roma, 1949;
D. Ricchetti, , Roma, 1942;
P. Parente, , en «Acta Pont. Acad. Rom. S. Thomae», 1944, p. 225 ss.;
«Creation» en DTC y DA. * Beraza, , Bilbao, 1921.