Diccionario de Teología Dogmática

Antonio Piolanti (A. P.)

MIEMBROS (de la Iglesia)

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La Iglesia es un organismo social y jerárquicamente constituido por el cual circula la vida sobrenatural. De la misma manera que un miembro puede participar de la vida del organismo de un modo perfecto, o puede también estar atacado de parálisis o incluso puede llegar a ser arrancado del mismo organismo, así los hombres en sus relaciones con la Iglesia pueden encontrarse en las siguientes condiciones:

1) O se hallan perfectamente unidos al organismo tanto por el vínculo interno de la gracia y de la caridad como por el vínculo externo dogmático, litúrgico, jerárquico (v. Unidad de la Iglesia), y son los miembros vivos de la Iglesia en los que circula plenamente la vida divina.

2) O, aunque roto el vínculo interior a causa del pecado, conservan todavía los vínculos externos, profesando la misma fe, participando de los mismos Sacramentos y obedeciendo a los mismos Pastores, y son los miembros muertos o paralizados de la Iglesia en los cuales, como en ramos secos, no fluye la linfa vital. Es sin embargo para ellos un bien el seguir unidos materialmente al organismo, porque es más fácil que puedan revivir y recibir nuevamente sus benéficos influjos.

3) O, habiéndose adherido en un tiempo a la Iglesia, con la aceptación, al menos externa, de todos los vínculos jurídicos (incluidos todos en la recepción del Bautismo), los han rechazado públicamente: tales son los herejes, que niegan pertinazmente alguna verdad de fe divina católica o la ponen en duda; los apóstatas, que niegan en bloque todas las verdades de fe cristiana; los cismáticos, que niegan la sumisión al Romano Pontífice y no admiten relaciones («Communio») con los demás miembros de la Iglesia (CIC, can. 1325, § 2). Éstos son los miembros separados y amputados del organismo de la Iglesia.

4) Los catecúmenos, que aceptan la fe cristiana y que están dispuestos a obedecer a sus Pastores, aunque in voto pertenecen a la Iglesia, jurídicamente no se pueden llamar miembros de la misma, porque les falta el Bautismo, que es el acto con que un hombre entra a formar parte de la sociedad eclesiástica (cfr. CIC, can. 87). Los infieles no pertenecen a la Iglesia más que en potencia.

Bibliografía

Sto. Tomás, , III, q. 8, a. 3;
, d. 13, q. 2, a. 2;
R. Bellarmino, , l. 3, c. 3;
Card. Mazzella, , n. 590;
G. Wilmers, , n. 385;
E. Carretti, , Bolonia, 1926;
S. Fraghi, , Roma, 1938;
A. M. Vellico, , Roma, 1940, p. 533-547;
G. Philips, «Membri della Chiesa», en EC. • Salaverri, , t. I, Madrid, 1952.

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