ANGLICANISMO
Es la forma predominante del protestantismo inglés, que por su carácter conservador se ha mantenido más cercana al catolicismo y más refractaria a las corrientes destructoras del pensamiento moderno.
La Iglesia Anglicana tiene un triste origen. El rey Enrique VIII (1509-1547), titulado en otro tiempo por el Papa «Defensor fidei» por su amor a la religión y por un escrito suyo teológico contra Lutero, se dejó arrastrar de la concupiscencia y de la codicia hasta consumar su apostasía y la de su reino. Ligado en legítimo matrimonio con Catalina de Aragón, cayó en los lazos de la cortesana Ana Bolena, con quien quiso casarse a toda costa con la connivencia de Tomás Cranmer (fautor del Luteranismo), nombrado arzobispo de Canterbury. El Papa Clemente VII amenazó con excomulgar al soberano, quien se vengó apartando de Roma a la Iglesia de Inglaterra y haciéndose proclamar cabeza de la misma.
La vida de Enrique VIII se manchó con inmoralidades y delitos repugnantes: hizo condenar a Ana Bolena y se casó sucesivamente con otras cuatro mujeres, matándolas una después de otra. Persiguió sangrientamente a los católicos, se apoderó de los bienes de sus iglesias y monasterios. Pero, a pesar de las solicitaciones de Cranmer y de otros, Enrique no quiso abrir la puerta al protestantismo; antes con sus célebres 6 artículos mantuvo los principios de la doctrina y del culto católico, excepto la dependencia de la Santa Sede.
Sin embargo, el protestantismo se difundió en Inglaterra en los seis años de reinado del niño Eduardo VI († 1553); María la Católica trató de reparar tan graves males con una represión tal vez demasiado violenta. La sucedió Isabel, hija de Ana Bolena, que reavivó la persecución del padre contra los católicos, favoreció la corriente protestante adoptando treinta y nueve de los cuarenta y dos artículos de Cranmer y haciendo de la jerarquía eclesiástica un instrumento dócil del gobierno real. Pío V la excomulgó en 1570. Isabel puede llamarse la verdadera fundadora de la Iglesia Anglicana.
Ésta, sin embargo, comenzó muy pronto a sufrir crisis y escisiones (Puritanos, fautores del Calvinismo puro; Presbiterianos, adversarios de la institución episcopal; Congregacionalistas, demócratas que querían la independencia y la autonomía de toda comunidad religiosa o congregación; Bautistas, etc.). El Deísmo y el Iluminismo (v. estas pal.) agostaron la vida sobrenatural en la Iglesia de Inglaterra, que bajo la acción del fermento interno y de los influjos externos de las diversas sectas protestantes se desarrolló en tres distintas tendencias, llamadas las tres Iglesias: 1.ª, High Church (Iglesia alta), conservadora con su jerarquía episcopal y su organismo sacramental-litúrgico; 2.ª, Broad Church (Iglesia liberal), abierta a las corrientes del pensamiento laico independiente; 3.ª, Low Church (Iglesia baja), partido de izquierda, más antirromano, especialmente afecto al movimiento evangélico.
En la Iglesia alta se desarrolló, durante el siglo pasado, el llamado Tractarianismo (Tractos = Opúsculos), alma del movimiento de Oxford, encabezado por Pusey, Keble y Newman, que se convirtió al catolicismo y llegó a ser Cardenal. Este movimiento contribuyó a esclarecer la posición del Anglicanismo, orientándolo cada vez más hacia el catolicismo. En 1896 el Anglicanismo recibió un duro golpe al declarar León XIII inválidas las ordenaciones anglicanas (v. esta palabra). Sin embargo, entre las iglesias protestantes, la anglicana parece ser la más indicada para servir de puente para una posible vuelta a Roma (v. Protestantismo).
Bibliografía
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