AGUSTINISMO
Término de amplio significado histórico y doctrinal, empleado en filosofía y teología para indicar la tendencia, el espíritu y la doctrina de San Agustín, según las interpretaciones de las diversas escuelas. Filosóficamente el Agustinismo, que en varios puntos se acerca al Neoplatonismo, domina durante la Edad Media hasta la llegada del Aristotelismo, introducido en las escuelas por obra de Sto. Tomás y de su maestro San Alberto Magno. Las principales teorías filosóficas del Agustinismo eran las siguientes: fusión de la Teología con la Filosofía y, por tanto, de lo natural con lo sobrenatural, primacía del Bien sobre la Verdad, y de la voluntad sobre el entendimiento, iluminación divina de la inteligencia, división acentúada del alma del cuerpo, pluralidad de formas sustanciales en un compuesto y por tanto también en el hombre, razones seminales en la materia (v. Cosmogonía), composición hilemórfica (materia y forma) aplicada aun a los seres espirituales creados. Esta corriente prevalece en la escuela de San Víctor y en la Orden Franciscana (San Buenaventura, Escoto). Ella determinó una grave hostilidad contra Sto. Tomás y su doctrina de fondo aristotélico.
Teológicamente el Agustinismo triunfa como vigorosa afirmación de lo sobrenatural contra el Pelagianismo (v. esta pal.) en el Concilio de Éfeso y II de Orange, pero degenera en las interpretaciones equivocadas de los predestinacianos (v. esta pal.), y más tarde a través del Nominalismo pasa, deformado, a las herejías de Lutero, Calvino, Bayo y Jansenio (v. estas palabras), los cuales se apoyan en San Agustín para asentar sus aberraciones. En el s. XVI los bañecianos (v. esta pal.) reivindican para sí el pensamiento de San Agustín sobre la gracia y la predestinación, apoyándose en la profunda interpretación que le diera Santo Tomás; los Molinistas, especialmente los Congruístas (v. estas palabras), creen también poder adaptar a su sistema los principios del gran Doctor. Finalmente, en el siglo XVII-XVIII los agustinianos Norisio, Berti, Bellelli, adhiriéndose rígidamente a la doctrina de San Agustín, tratan de demostrar su diferencia, no obstante la aparente semejanza, con relación al Jansenismo. Benedicto XIV aprobó la obra del Cardenal Norisio.
Una nueva interpretación muy mitigada del Agustinismo reaparece en el sistema llamado de los Sorbonianos, al que se adhieren Tomasino y San Alfonso: éstos distinguen una gracia ordinaria y una gracia extraordinaria o especial, de las cuales sólo la segunda determina moralmente la voluntad al acto saludable (predeterminación moral).
Bibliografía
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Card. F. Ehrle, L’agostinismo e l’aristotelismo nella Scolastica del secolo XIII, «Xenia Thomistica», 1925.
Masnovo, S. Agostino e S. Tommaso. Concordanze e sviluppi, Milán, 1942.
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