NOMINALISMO
Es una corriente filosófica con profundas repercusiones en la teología, iniciada sistemáticamente por Roscellino (s. XI) y continuada por Abelardo, recogida y desarrollada en el s. XIV por Ockam y por Biel. El nominalismo es una de las soluciones que se han dado al problema de los universales, que tanto apasionó desde el principio a los Escolásticos. Distinguiendo la sensación y el fantasma (de carácter particular, individual) del concepto (de carácter universal) como Sócrates-hombre, se preguntaba qué valor tenían en general los conceptos universales, p. ej., humanidad.
Contra el realismo exagerado de origen platónico, que hacía de aquellos conceptos otras tantas formas reales subsistentes, los Nominalistas sostienen que no son sino puras voces o nombres de los cuales nos servimos para indicar a los individuos que tienen semejanza entre sí. El concepto universal no tiene realidad ninguna fuera de la mente: la única realidad extramental es la cosa singular, el individuo, como esta flor, Ticio, Cayo, etc.
Con Abelardo, el Nominalismo se convierte en Conceptualismo (el universal no es sólo una voz, un nombre, sino también un verdadero concepto). Con Ockam se profundiza la cuestión de la relación entre concepto y cosas reales, y se establece que el concepto tiene su realidad subjetiva en el alma (objetividad ideal), pero fuera de ella de hecho no tiene nada (preludio del Kantismo). El Nominalismo en esta última forma reduce gran parte de la metafísica a la lógica, deprime la capacidad de la razón humana, preparando el camino al escepticismo posterior; en Teología, al negar la distinción real entre naturaleza y persona, compromete la doctrina trinitaria y cristológica; al negar los hábitos trastorna la doctrina de la gracia y tiende la mano al Luteranismo (v. esta pal.). Sto. Tomás resolvió el problema de los universales con el realismo mitigado: el universal existe formalmente en el entendimiento, pero tiene un fundamento real en las cosas.
Bibliografía
De Wulf, , Lovaina, 1924, vol. I, p. 93 ss., y vol. II, p. 157 ss.;
C. Giacon, , Milán, 1941;
P. Vignaux, «Nominalisme», en DTC. • D. Domínguez, , Santander, 1953.