Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SINÓPTICOS

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Son los tres primeros evangelios, Mt, Me, Lc, así llam ados porque, si se les dispone por colum nas paralelas, su contenido, que por lo com ún es idéntico, puede com probarse con un solo vistazo. Parece ser que fue J. J. Griesbach el primero en emplear el término sinopsis para significar una disposición de este tipo de los tres primeros evangellos y que él mismo com puso (1774).

En realidad es sorprendente la semejanza que existe en el esquem a, en el contenido, y hasta en la forma literaria (a veces en los mismos términos menos frecuentes) de los tres sinópticos, y más sor prendente aún es la desemejanza hallada asi mism o en el contenido y en la forma. Para com probarlo basta abrir una sinopsis y leer, por ej. Mt. 9, 2-6; Mc. 2, 5-11; Lc. 4, 30- 24. Y como caso típico de desemejanza en la disposición y en la forma, tenemos la na rración de la institución de la Sagrada Eucaristía (M i. 26, 17-30; Mc. 14, 12-25; Lc. 22, 7-30).

Se ha llegado a recopilar estadísticas mi nuciosas y variadas (cf. Fonseca). Si se divide cada uno de los Evangellos en cien partes, obtenemos los siguientes resultados: a) en las n arracio n es: Mt. tiene 2 de común con los otros, y difiere en 2 3; Mc. 3 y 47, respecti 560Bvamente; Lc. 0’5 y 34; b) en el modo dé re producir las palabras de Jesús, etc.: Mt. coin cide con los otros en 15 y difiere en 60; M e. en 13 y 37, respectivamente; Lc. en 9, 50 y 56. ¿C óm o se explica este singular fenómeno?

La cuestión sinóptica trata de averiguar sus causas. Es ésta una cuestión esencialmente li teraria, más bien única que rara, que hasta el presente no ha sido solucionada de un modo adecuado y satisfactorio, dados los múltiples aspectos que presenta, a menudo opuestos entre sí. Es preciso fijar bien los puntos firmes, his tóricamente fundados, acerca del origen, com posición y autor de cada uno de los tres si nópticos. Tales son:

1. A utores de los respectivos evangellos son, por su orden, M ateo, M arcos y Lucas.

2. M ateo escribió conform e a la catequesis que estaba en uso en Palestina, en sus relaciones particulares con los ju d ío s; M arcos se hace eco directo de la predicación de San Pe d ro en un am biente más variado, como era el del imperio, y más exactamente el de la cap ital; y, en fin, Lucas escribe siguiendo la predica ción del Apóstol de los Gentiles y para los gentiles. Estos datos nos los ofrecen ya los Actos y las epístolas de San Pablo (v. Cate quesis apostólica) con el esquem a de la única catequesis.

3. M ateo escribió en arameo, pero muy pro n to fue traducido el evangelio al griego, cuyo texto es lo único que nos h a q u ed ad o; M í.-arameo, según suele sintetizarse, es sustan cialmente idéntico a M f.-arameo, por no decir que lo reproduce fiel y exactamente.

4. Este es, pues, el orden cronológico: M laram eo, Mc. y L e.; quedam os sin saber cuál sea el puesto correspondiente a M /.-griego. Desde G. E. en adelante (1779) se han pro puesto varias soluciones. Los acatólicos abusa ron de la cuestión sinóptica para desvirtuar la autenticidad y el valor histórico de los Evangelios, y sus soluciones no se fundaron más que en argumentos de crítica interna, movidos por un subjetivismo arbitrario y dom inados por teorías apriorísticas, como la im posibilidad de lo sobrenatural, la colectividad creadora, etc. De entre las soluciones avanzadas la Iglesia h a condenado la de las dos fu en te s: Q (Aóyio.) y U r-M arkus (o M arcos primitivo), que niega a M ateo y a M arcos su respectivo Evangelio. A ctualmente la solución más corriente con sidera a la catequesis apostólica como causa casi adecuada de los fenómenos literarios antes apuntados, sea en su fundam ental unidad, sea en sus pormenores. Para explicar las afinidades 561Ase recurre a la hipótesis de la m utua depen dencia, al menos la de A/f.-griego de Me, y la de Lc. de Me. y tal vez de Aír.-griego. En realidad la catequesis apostólica es la única causa establecida con argumentos histó ricos.

Todas las otras hipótesis, incluso ésta de la m utua dependencia, que tanto priva entre los católicos (como concausa con la preceden te) no pasan del campo de la pura crítica in terna. Y hay que reconocer que en este campo todo es conjetura. U n estudio recentísimo (L. V aganay, Le pro bléme synoptique, París 1954, pp. XXIV-474) niega de cuajo esta m utua dependencia y busca la explicación de la cuestión sinóptica en la dependencia directa de los tres evangellos Mt.griego, Me. y Lc. de un prototipo común, un M ateo arcaico de una transcripción griega. Por tanto el M f.-arameo de la tradición adquiere aq u í una im portancai decisiva.

Bibliografía

A. Da Fonseca, Quaestio synoptlca, 3.“ ed, Roma 1952. la mejor sinopsis: M. J. La o r a no e, Sinossi dei ejuattro evang-iti. 2.“ ed.. Brescia 1948. I.. C c r f a u x, L e probleme syn. A propos d'un livre recent, en N R Th. 76 (1954) 494-505. J. L e v ie. ¿V v. araméen de s. Mt. est-H ia sotirce de Me.?, en NRTb, 76- (1954) 689-715. 812-43. • J. En c i s o, El tema de los Evangellos sinópticos, en E c d. (1947), p. 288.

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