Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

RAS SHAMRA (Textos de)

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Gracias al arado de un alauita (1928), le fué dado a C. Schaeffer (1929-1939; 1949 hasta hoy), el descubrir una antigua ciudad fenicia llamada Ugarit, situada a unos doce kilómetros al norte de Lattaquia junto a Minet el-Beida, «el puerto blanco». Las excavaciones muestran que la ciudad estaba habitada hacia el 2.000 por una población semita que guardaba relaciones con el Medio Éufrates, según se desprende de los textos de Mari , y también con Egipto . En el siglo xv sufre la influencia de los jorreos ; uno de sus reyes lleva el nombre de Nigmad, que pertenece a la onomástica jorrea. Se vió arrollada en la lucha entre los egipcios y los jeteos y fué destruida por éstos hacia el año 1360. No faltan en Ras Shamra los testimonios de los contactos de los fenicios con los pueblos de la civilización cretense, con quienes Ugarit mantiene intercambio de géneros de púrpura, de madera de los montes Caspios y de las riquezas de las caravanas del Asia Anterior. Hacia el siglo xiii la invasión de los pueblos del mar acarrea la ruina al comercio de Ugarit y la ciudad queda abandonada.

En su suelo crece el hinojo silvestre (en árabe Samrah), por lo que el nombre de Ugarit se cambia en el de Ras Samrah, «capital del hinojo silvestre». Las excavaciones han dado a conocer numerosas tablillas de las cuales se deducen las diversas lenguas que se hablaban o eran conocidas en Ugarit; la súmera en los templos judíos, la acádica en las relaciones diplomáticas e internacionales, la egipcia, y, sobre todo, la antigua fenicia escrita en un alfabeto cuneiforme que difiere del cuneiforme ideográfico o fonético de los mesopotamios. Es el alfabeto más antiguo de los hasta ahora conocidos, y consta de 29 signos si se incluyen los tres alef. La lengua de Ugarit pertenece al grupo occidental de las lenguas semíticas y precisamente a la rama cananea, según se admite generalmente, aunque no falta quien piensa de otro modo. Como hasta ahora no se ha descubierto documento alguno bilingüe que permita una clave segura para la interpretación de los textos de las tablillas de Ugarit, su interpretación tiene que apoyarse en el cotejo lingüístico con las lenguas semitas hermanas.

Añádase a esto la falta de luces acerca de la naturaleza de los textos, y tendremos explicada la razón de la incertidumbre y de la diversidad que reina en la 495Ainterpretación. Ignórase asimismo si los poemas expuestos en la lengua ugarítica son rituales, liturgias, dramas culturales, cantos rituales o textos con leyendas o mitologías. Además de esto, el reciente hallazgo de un inmenso lote de tablillas demuestra que las conclusiones actuales sobre los estudios de Ras Shamra son incompletos y deben recibirse con gran cautela. No obstante, lo que hasta el presente se conoce parece confirmar y completar las noticias que de los fenicios tenemos por Luciano (s. II dep. de J. C.), Damasco (s. V-VI desp. de J. C.) y Filón de Biblos en la Historia Fenicia de Sanchuniaton , según se desprende de los fragmentos de Porfirio y de Eusebio de Cesarea. Los poemas más conocidos son los que se refieren a Baal y a Anat, la leyenda de Keret y el mito de Aghat. No existe prueba alguna que nos autorice a afirmar que el llamado ciclo de Baal esté concebido formando una unidad.

No obstante, queda la posibilidad, aunque sin desterrar del todo la incertidumbre, de reconstruir los poemas, de agruparlos en torno de estas figuras centrales, teniendo en cuenta las repeticiones, y colocarlos con cierto orden, que a veces es probable, y cuando menos loable, y, finalmente, intentar su interpretación. Parece, pues, que en un principio, cierto personaje llamado «el príncipe del mar» estaba en posesión de un palacio divino, disfrutaba de privilegios de soberanía y exigía le fuese entregado Baal; pero éste no se somete y probablemente se lanza al dominio sobre el príncipe del mar y da muerte al dios. Luego viene una serie de temas que aparecen en casi todas las literaturas: luchas de divinidades, predominios, funciones de las aguas, analogías con el mito de Nergal y Ereskigal. La virgen Anat lucha con su hermano Baal, el cual, al hacerse soberano tras la muerte del príncipe del mar, quiere conseguir un palacio y disfrutar de todos los privilegios de la soberanía. Con el permiso de la divinidad suprema, El, el dios artista y artesano Ktr w Hss construye el palacio, cuya descripción e inauguración induce a algunos a pensar en la construcción del templo de Salomón.

Después de esto interviene un pretendiente a la soberanía, el dios Mót («la muerte», según la mayoría de los investigadores, el «varonil», según R. Dussaud), el amo del mundo subterráneo o la fuerza del calor, del verano. Baal desciende al reino de Mót y se le quita la vida. Su hermana Anat lo entierra y toma venganza dando muerte al adversario, 495Bque es el que se cuida de secar, moler y esparcir por la tierra la semilla de la nueva cosecha. Es preferible contemplar la acción anual proveniente de la alternativa de las dos estaciones en Oriente. La escuela escandinava insiste de un modo peregrino en poner al mito agrario de Baal en relación con el siervo de Yavé . Todo lo más que puede admitirse es cierta afinidad literaria y genérica, por razón de la terminología. La leyenda de Keret habla de un rey que teme quedarse sin hijos y se dirige al dios El; el cual aleja a Keret de su mujer y le obtiene ocho hijos, el último de los cuales es una hija llamada Octo (Octavia), quien tomará el puesto del primogénito.

El mito de Aqhat es interesante por la figura del padre del héroe Danel, a quien la mayoría de los investigadores quieren acercar al Daniel del que se hace mención en Ez. 14, 14.20; pero v. Daniel. Los textos de Ugarit, que probablemente se remontan al siglo xv, tienen una importancia extraordinaria por las numerosas afinidades que presentan con el Antiguo Testamento. Cierto número de palabras raras o únicas en la Biblia se hallan en los textos de Ras Shamra, y tienen aquí su explicación. Sal. 68, 5 dice de Dios que cabalga sobre las nubes, y ese título se da también a Baal en la literatura ugarítica. Se emplean las mismas figuras metafóricas y se da grande afinidad de estilo y de ritmo. Algunas alusiones bíblicas a ritos antiguos quedan ahora perfectamente explicadas con los textos de Ras Shamra. Así, por ejemplo, la prohibición de cocer el cabrito en la leche de su madre (Ex. 23, 19; 34, 26; Dt. 14, 21) se refiere a un rito cananeo antiguo. La escena de Anat que mata a Mót recuerda la ofrenda hebrea de la primera gavilla (Lev. 23, 10; Dt. 16, 9). El monstruo Leviatán (Is. 27, 1; Job. 26, 13; Sal. 74, 14) figura también en Ras Shamra. Los textos de Ugarit aluden a los terafim y al efod .

Los sueños, lo mismo entre los israelitas que entre los fenicios, son considerados como un medio de comunicarse los hombres con la divinidad. Ugarit y la Biblia coinciden también en el concepto de la ultratumba; pero v. Retribución. El panteón de la religión de Ugarit tiene figuras que también aparecen en la Biblia, la cual prohíbe sobre todo el culto de Baal y de Aserah . El, identificado en la Biblia con Yavé, se halla en el vértice del panteón. El ejército aparece en los documentos administrativos. Los jefes del ejército y del sacerdocio son elegidos entre las clases 496Adominantes, sin excluir la familia del rey, el cual puede así controlar por medio de sus parientes estas dos ramas tan importantes, directivas de la sociedad. Los impuestos, el reclutamiento militar y demás funciones de gobierno se ejercen mediante la tribu, el domicilio y la profesión. La familia tiene al frente un hombre con una o más mujeres. Los hijos tienen sus deberes para con los padres, y en compensación de tales deberes pueden arrogarse los derechos de herencia. Existe un derecho de primogenitura o de preferencia en favor del hijo mayor de la esposa preferida. No faltan los esclavos.

La educación es complicada, porque Ugarit es una ciudad cosmopolita donde se hablan o se conocen al menos cinco idiomas. Para lo referente a la importante aportación de los textos de Ras Shamra a la cuestión del Pentateuco , a la antigüedad de los sacrificios ( Lev. ), contra las maquinaciones welhausenianas sobre las fuentes, cf. F. Spadafora, Rivista Biblica 2 (1954) 138-49; reseña Sobre el Pentateuco , 10-42 (fasc. I) y 119-54 (fasc. II). [F. V.]

Bibliografía

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