Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

OLIVOS (Monte de los)

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(Hebr. har hazzēthim ; hoy Gebel el Zeitun). Monte situado al oriente de Jerusalén (Zac. 14, 4; Ez. 11, 23), separado de la ciudad por el valle Cedrón (II Sam. 15, 23; Jn. 18, 1) a la distancia de un camino de sábado (cerca de un km.; Act. 1, 12). Presenta tres puntos culminantes: al norte el actual Karm el-Sajad, «viña del cazador» (818 m.), al que los antiguos peregrinos llamaban «mons viri Galilaei» en recuerdo de las palabras de los ángeles (Act. 1, 11); en el centro el actual Gebel et-Tur (812 m.); al sur el actual Gebel Bátn el Hawa (734 m.), al que los antiguos peregrinos llamaban «mons offensionis», «mons scandali», que es el nombre de que se sirve la Vulgata para designar la localidad idolátrica de Salomón (II Re. 23, 13). El monte estuvo poblado de olivos, que en parte subsisten aún; y está minado con cavernas, cisternas y grutas, ligadas con recuerdos bíblicos y tradicionales, y han sido utilizadas para sepulturas. En los tiempos de David había un lugar destinado al culto instalado en su cumbre (II Sam. 15, 32). A él subió David llorando, con la cabeza 424Avelada y descalzo cuando iba huyendo del rebelde Absalón (II Sam. 15, 30).

En su cumbre meridional, que domina al valle de Siloé, Salomón erigió un lugar de culto a las divinidades idolátricas de las concubinas extranjeras, el cual fué destruido por el reformador Josías (II Re. 23, 13). Ezequiel vió en la cima del monte a Yavé , que abandonaba el templo de Jerusalén, al que por una ilusión se consideraba como intangible, para trasladarse y estar entre los hebreos de Babilonia (Ez. 11, 23): en su cumbre se asentará Yavé, el gran victorioso, que producirá una gran hendidura en la misma montaña (Zac. 14, 4). El monte de los Olivos está especialmente ligado con Cristo , que lo cruzó en sus idas y venidas desde Jericó (Mt. 21, 1; Mc. 11, 1; Lc. 19, 29) y desde Betania, situada en la vertiente oriental.

En su base está el Cedrón (v.) y Getsemaní (v.) con su gruta; hacia la cumbre hay otra gruta que recuerda las últimas enseñanzas de Cristo, entre las cuales el Pater noster (Lc. 22, 39; 21, 37; Mt. 24, 3; 26, 30; Lc. 11, 1-4); en la plataforma occidental se conserva el recuerdo de la Ascensión (Act. 1, 12; Lc. 24, 50 ss.), y, finalmente, en la vertiente oriental, el del llanto de Cristo sobre Jerusalén (Lc. 19, 41-44) y de la ovación con que lo aclamaron los discípulos y los simpatizantes izando ramos de olivo y palmas (Mt. 21, 1-11 y par.). En torno a los tres grandes santuarios erigidos en el s. IV en el monte de los Olivos (Ascensión, Getsemaní y Eleona, de Ἐλαιῶν ) se intensificó la piedad cristiana en la edad bizantina y medieval, y hoy es más viva que nunca.

Bibliografía

F. M. Abel, Géographie de la Palestine , I, París 1933, pp. 64. 372 ss. L. Pirot, en DBs, I, coll. 628-43.

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