Diccionario Bíblico

Bruno Pelaia

MARTA de Betania

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390BHermana de María y de Lázaro , de Betania , aldea situada a unos 3 km. de Jerusalén .

El nombre es simple transcripción del arameo (mārtā’ = señora) y nunca aparece en el Antiguo Testamento, en tanto que es comunísimo en la literatura talmúdica y frecuente en las inscripciones funerarias del cementerio de Betania. Marta aparece por primera vez en el Evangelio (Lc. 10, 38-42) con ocasión de una visita de Jesús a su casa. Nos es presentada como ama de casa, enteramente preocupada por ofrecer digna acogida al huésped divino, mientras María se queda sentada a los pies del Salvador para oír su palabra.

Por esta razón, muy ingenuamente Marta lanza una queja contra la hermana, en la persuasión de que el Señor piensa como ella. Mas el Señor le responde amablemente: «Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas; pero pocas son necesarias, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte que no le será arrebatada» (Lc. 10, 42, según el texto griego). Desde muy remotos tiempos, muchos Padre s (S. Basilio, PG 31, 1325; S. Agustín, PL 38, 315-617; S. Gregorio M., PL 76, 953) y escritores de ascética ven en Marta representado el tipo de la vida activa y en María el de la vida contemplativa. S. Agustín dice tajantemente, dirigiéndose a Marta: «Non tu malam elegisti, sed illa meliorem».

Luego la hallamos presente en la resurrección de Lázaro (Jn. 11, 20.40); y en esta ocasión, mientras pide implícitamente un milagro, hace en presencia de Jesús una estupenda profesión triple de fe: en la omnipotencia suplicante del Salvador (v. 22), en la resurrección de los muertos (v. 24), y en la divinidad de Jesús (v. 27; cf. Mt. 16, 16; Jn. 6, 69-70). Menciónase a Marta por última vez a propósito del banquete en el que estaban presentes Jesús y Lázaro , poco antes de resucitado (Jn. 12, 1-8). También aquí aparece conforme a su inconfundible característica, completamente atareada en servir (v. 2), señal evidente de que Jesús no había reprendido más que lo que había de excesivo y exclusivo en su actividad exterior. No tenemos noticia alguna acerca del fin de Marta. Abundan, en cambio, las leyendas en torno a las dos hermanas. La Iglesia venera a Marta con el título de santa y el Martirologio Romano fija su fiesta el 29 de julio. [B. P.]

Bibliografía

L. C. Fillion, Vida de N. S. J. , trad. esp., III, Madrid 1942. L. Duchesne, Fastes épiscopaux de l’ancienne Gaule , I, París 1907, pp. 321-359.

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