Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

GENEALOGÍA de Jesús

Recursos

Es presentada por Mt. (1, 1-17) y por Lc. (3, 23-28). San Mateo la propone como primer argumento para demostrar la mesianidad de Jesús, o sea su procedencia de David. Entre los semitas todas las familias conservaban la propia genealogía como un bien hereditario que debía conservarse celosamente. Esto toma un valor excepcional para la casa de David, depositaria de las divinas promesas (cf. II Sam. 7, 14, etc.). San Mateo desciende desde Abraham hasta Jesús pasando por tres grupos de 14 nombres cada uno. Desde Abraham hasta David; desde Salomón hasta la cautividad de Babilonia, y desde la cautividad hasta Jesús. Para los dos primeros grupos es fácil la compulsación con las genealogías del Antiguo Testamento, de donde están tomadas (Gén. 21, 3; 25, 25; 29, 25; 38, 29 s.; I Par. 2; II Par. 3; Rt. 13-22); pero el tercero ha sido tomado de documentos oficiales que nos son desconocidos. De la comparación resulta que el número 14 de cada grupo es convencional. Al trazar las genealogías no se solían enumerar todos los anillos intermediarios (cf. v. 8, donde se omiten tres nombres entre Jorán y Ozías ).

Las palabras «engendró», «hijo de», pueden no significar verdadera generación sino libre adopción, o también sustitución legal, p. ej., en virtud de la ley del levirato (Dt. 25, 5-10), así como una 229Asimple transmisión de los derechos de soberanía, pero siempre dentro de la misma línea de familia. El número 14, repetido hasta tres veces, parece haber sido elegido en honor al nombre de David (las tres consonantes del hebreo equivalen a 4 + 6 + 4). San Lucas se remonta de Jesús a Adán y a Dios, pasando por David y Abraham, con lo que los nombres resultan muchos más: 77 en el texto griego, y de 76 a 72 en las diferentes versiones. Parecen dispuestos en once septenarios: desde Jesús hasta la cautividad, tres septenarios de nombres; desde la cautividad hasta David, otros tres; desde David hasta Abraham, dos, y desde Abraham hasta Dios, tres. Las dos genealogías coinciden exactamente en la serie de Abraham a David, pero,difieren en el número y en los nombres en la serie de David a Jesús, en la que solo son idénticos los nombres de Salatiel y Zorobabel.

La solución de tal divergencia, propuesta por Julio Africano al principio del s. m y admitida por antiguos y modernos, recurre a la ley del levirato, en virtud de la cual un hermano, aun cuando solo lo fuera uterino, estaba obligado a tomar por esposa a la del hermano difunto para darle descendencia, y el primer hijo se consideraba como hijo legal del difunto. Según esto, José habría tenido por padre natural a Jacob, y por padre legal, por razón del levirato, a Helí (Lc.). Otro tanto hay que decir respecto de Salatiel, que habría sido verdadero hijo de Jeconías (Mt.) e hijo legal de Neri, hermano de Jeconías (Lc.). Pero es mucho más adecuada la antigua solución (cf. San Agustín, De consensu evang. II, 3, 5-7; PL 34, 1072-1074), que considera la genealogía de Mt. como genealogía de la descendencia natural de José, mientras que en Lc. José entra en la descendencia de la Santísima Virgen María, por adopción. Es decir, que José, hijo de Jacob, en virtud del matrimonio con Nuestra Señora, hija de Helí, pasa como yerno en la familia de Helí. San Lucas, el evangelista de la Virgen, al dar la genealogía de José presenta en realidad los progenitores de María.

Conócense dos episodios en el Antiguo Testamento que hacen a este propósito: «los hijos de aquel Bercilai que tomó por esposa a una hija de Bercilai el galadita cuyo sobrenombre tomó» (Esd. 2, 61; cf. Neh. 7, 63). Bercilai de Galad fue bienhechor y luego favorito de David (II Sam. 17, 27 s.; 19, 32-41); su nombre pasó a una familia sacerdotal, debido, probablemente, a que, habiéndose extinguido la línea masculina, toda la herencia pasó a las hijas (Núm. 36). 229BMás claro aun en I Par. 2, 34 s.: «Sesán no tuvo hijos, pero sí hijas; mas a un esclavo egipcio que tenía, llamado Jarja, le dio por esposa su propia hija, que le engendró Atai»,y en la serie genealógica que continúa, los descendientes de Jarja son descendientes de Sesán. Es muy probable que la Santísima Virgen fuese hija heredera, y así se explica que, noobstante el voto de virginidad, se case con un pariente de la misma casa de David (cf. Núm.- 36, 6-9), y se dirija con él a Belén para-el empadronamiento, a pesar de la inminencia del parto. Pero en los Evangelios se habla de «hermanos» de la Virgen, y la «hermana» (Jn. 19, 25) no es más que su «cuñada». [F. S.]

Bibliografía

U. Holzmeister, en VD, 23 (1943), 9- 18. H. Höpfl - A. Metzinger, Intr. Spec. en Novum Testamentum, 5.ª ed., Roma 1949, pp. 120- 27. F. Prat, Gesù Cristo, I, 2.ª ed., Firenze 1949, pp. 457-64. M. J. Lagrange, L’Évangile selon saint Luc, 4.ª ed., París 1927, pp. 105- 19. J. Schmid, Matthäus und Lukas, Ratisbona 1930. J. Bonsirven, en VD, 20 (1940), 201- 12. A. Vaccari, La S. Bibbia, VIII, Firenze 1950, pp. 3 ss.

Voces relacionadas

Internas

Externas