GENEALOGÍA (de Jesús)
La refieren dos Evangelistas: S. Mateo, al comienzo de su relato (1, 1-17), y S. Lucas, después de la historia de la infancia de Jesús (3, 23-28). No puede objetarse ninguna dificultad seria sobre el origen y conservación de esta genealogía, por ser característico de los orientales y en particular de los hebreos el cuidado por la conservación de la memoria de los antepasados. Existían documentos oficiales que cumplían con esta misión, para sancionar los derechos y deberes que ligaban a los descendientes.
La dificultad específica de la genealogía de Jesús consiste en el hecho de que de los nombres de los antepasados desde David a José no hay más que dos iguales en ambos Evangelistas. Mt. sigue la línea descendente de Abraham a José; Lc., la ascendente de José a Adán; las dos pasan por David, de quien había de ser «hijo» el Mesías. Las dos listas son evidentemente esquemáticas e incompletas.
Pero ¿cómo explicar que mientras en Mt. el padre de José se llama Jacob, en Lc. se llama Helí, y a partir de éste los ascendientes de Jesús en Mt. no son los que refiere Lc.?
Desde los primeros siglos cristianos se intentaron varias soluciones a este singular problema. La más antigua y común es la que recurre a la ley hebraica del levirato (de «levir» = cuñado), en virtud de la cual la viuda de un hombre muerto sin hijos debía casarse con su cuñado, y el primogénito recibía el nombre del difunto, para darle una sucesión legal. José, pues, debió ser hijo natural de Jacob, pero hijo legal de Helí, que debió ser el hermano de Jacob muerto sin hijos. En este caso Mt. daría la genealogía natural de Jesús, y Lc., la genealogía legal.
Otra solución más expeditiva ve en Mt. la genealogía de José y en Lc. la de María. En este caso Lc. 3, 23, debe entenderse de esta manera: «Jesús... aunque se creía que era hijo de José, en realidad era hijo solamente de María, cuyo padre era Helí, etc.»
Algunos autores recientes recurren a una forma particular de adopción usada por los hebreos: José se encontraría en el caso del marido de una hija única y heredera, es decir, sin hermanos varones, que entraba con pleno derecho de hijo en la familia de su suegro y participaba de su genealogía; así, pues, Lc. daría la genealogía de adopción de José, que correspondería a la lista de los antepasados de María. Sin embargo, no se ha probado definitivamente la calidad de hija-heredera de María.
Bibliografía
D. Baldi, , Roma, 1925, pp. 180-193;
I. M. Vosté, , Roma, 1933, pp. 83-110;
V. Holzmeister, en «Verbum Domini», 23 (1943), pp. 9-18. Véanse también los comentarios a los Evangelios de Mt. y Lc.