GEHENNA
Es el hebreo gé Hinnom (o ge bené-H.), el arameo gé hinnam y el griego γέεννα = valle de Hinnom, nombre del antiguo propietario cananeo. Al suroeste de Jerusalén (Jer. 7, 32) está el actual Wádi er-Rahábi, valle tristemente famoso por los sacrificios humanos que siguieron a los tiempos del rey Ezequías (s. vm a. de J. C.). En el tiempo de Jeremías se identifica con el Tofet (vocalización tomada del hebreo bóseth, «suciedad»). Es el «fogón» o «parrilla», en la abertura superior de un horno, donde se quemaban los cuerpos de los niños que eran degollados en sacrificio ofrecido al dios Moloc : Ez. 16, 21, justamente en el comienzo del Tyropaeum, donde convergen los tres valles que rodean a Jerusalén. El piadoso rey Josías lo destruyó y lo sembró de huesos humanos, con lo que lo hizo impuro (II Re. 23, 10.16). La idea tan conocida del estiércol acumulado en la gehenna, y del fuego con que allí se quemaban inmundicias y carroñas, se debió a la interpretación rabínica de la edad media (David Qimhi, 1160-1235).
228BA causa del horrendo culto de Moloc y de la devastación posterior, la gehenna (lugar in mundo ) se convirtió en símbolo y sinónimo de todas las desolaciones, y especialmente del lugar del suplicio de los pecadores (Jer. 7, 31 ss.; 19, 3 ss., 10; frecuentemente en los apócrifos y en los escritos rabínicos). En los Evangelios sinópticos (Mt. 5, 22.29 s.; 10, 28; 18, 8 s.; 23, 15.33; Mc. 9, 43.45.47; Lc. 12, 5) la gehenna, con sus elementos, fuego y gusanos (descomposición de los cadáveres), es símbolo habitual del infierno, de los tormentos reservados a los pecadores. «En la gehenna, donde ni muere su gusano ni se apaga el fuego» (Mc. 9, 45, de Is. 66, 24). «Trátase de un tormento eterno (cf. Mt. 18, 8), molesto y roedor como un gusano, que escuece y que duele como el fuego» (A. Vaccari, La S. Bibbia, VIII, Firenze 1950, p. 165). [F. S.]
Bibliografía
J. Chaine, en DBs, III, col. 563-79. H. Vincent, Jérusalem, I, París 1912, pp. 124- 34. H. L. Strack - P. Billerbeck, Kommentar zum N. T. aus Talmud und Midrasch, IV, Múnich 1928, pp. 1029-1118. F. Spadafora, Ezechiele, 2.ª ed., Torino 1951, pp. 129 s., 164-67.