Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ESTER

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Heroína que da el nombre al octavo libro de los «escritos» o hagiógrafos del canon hebreo, quinto de los meghillóth o «rótulos» para el uso litúrgico. Su nombre primitivo era Hadassa, derivado del vocablo hebreo «hadas» = mirto; en cambio Ester es de raíz indoeuropea, de donde procede el latino «stella» y «astrum» (a través del griego). «Era de talla esbelta y hermosa presencia, y había sido adoptada por Mardoqueo cuando se quedó sin padre ni madre» (Est. 2, 7). Eran de la tribu de Benjamín, de la casa de Quis. Su familia estaba entre los deportados a Babilonia en 597. Mardoqueo nació en la cautividad y recibió nombre babilonio derivado del dios Marduk. El libro de Ester, que se desenvuelve «con la viveza y el interés de un drama», divídese en tres partes. I. El rey Jerjes (v. Asuero), repudia a Vasti y manda que le busquen esposa. Ester entra en el harén y es elevada al título de reina (a. 7 = 484 a. de J. C.). Mardoqueo, valiéndose de ella, descubre al rey una conjuración que se había tramado contra él.

El poderoso cortesano Amán, llamado el agaguita, en relación con Agazi, distrito de Media, amargado porque Mardoqueo — que quizá lo conocía ya como antijudío — le niega los ambicionados honores, consigue un decreto en virtud del cual en un día determinado había de darse muerte a todos los judíos, después de haber fijado, echando a suertes (pürim) la fecha del exterminio (cc.: 1-3). II. Mardoqueo , que no ha cesado de velar por Ester, la exhorta ahora a que intervenga en favor de sus compatriotas, y Ester, después de haber orado y ayunado, invita al rey a que juntamente con Amán acepte un banquete que ella ha preparado. Amán, entre tanto, levanta una horca para Mardoqueo, y el rey, en una noche de insomnio, repasa los anales y se informa de que Mardoqueo no ha sido remunerado por haberle salvado la vida, por lo que decide ensalzarlo, y el mismo Amán recibe la orden de contribuir a la exaltación de su enemigo. Luego en el banquete descubre Ester, valerosamente, al rey la raza de donde procede y acusa a Amán, que es condenado a muerte (cc. 4-7). Iíí. A Amán sucede Ester para la posesión de sus bienes y Mardoqueo para los cargos.

Ester consigue del rey un decreto en favor de los 197Ajudíos, a quienes se autoriza para defenderse hasta el exterminio de sus enemigos, lo cual realizan en el mismo día que Amán había señalado para su ruina. Mardoqueo, en memoria del alegre acontecimiento, instituyó la fiesta de los Purim (cc. 8-10). Así tuvo principio esta fiesta anual judía, alegre y popularísima, 14 y 15 de ’adhár (feb.-mar.), de la que se hace mención II Mac. 15, 16, como «día de Mardoqueo». A esta narración, de suyo completa, del texto hebreo, añade la traducción griega siete capítulos (partes «deuterocanónicas», v. Canon) intercalados en diferentes lugares, que San Jerónimo reúne al fin en su traducción del hebreo (cc. 11-16): el sueño de Mardoqueo; el edicto de muerte contra los judíos; la oración de Mardoqueo y de Ester; Ester ante el rey; el edicto en favor de los judíos; la explicación del sueño de Mardoqueo. El apéndice especial a la redacción griega (Vulg. 10, 13) da noticia, a modo de posdata, de cómo semejante redacción fue debida a un tal Lisímaco, probablemente un judío de Egipto que después se domicilió en Jerusalén.

Esta redacción (traducción o más propiamente refundición griega) fue luego llevada a Egipto en el cuarto año de Tolomeo Sotero II, el cual reinó del 117 al 81 a. de J. C. La noticia literaria y la fecha hacen asemejar esta posdata al prólogo del Eclesiástico. Estas partes, que no se hallan en la actual Biblia hebrea, son igualmente inspiradas (cf. San Clemente Romano, I Cor. 55; Clemente de Alejandría, Strom. 4, 19, y Concilio de Trento). Según el cuidadoso estudio de Schildenberger (Das Buch E., Bonn 1941), el griego primitivo fue una verdadera refundición más que una traducción libre del original hebreo. «Puede sostenerse como probable que primeramente se compusieron sobre un fondo común, oral o escrito, un relato hebreo sucinto y una redacción griega más extensa. Al hacerse después la traducción griega del relato hebreo, ésta fue adoptada, insertándose en ella, en los lugares correspondientes, las partes que había de más en la redacción griega, es decir, las secciones deuterocanónicas. Tal fue el origen de la actual versión griega (ed. Rahlfs), debida, según parece, a Lisímaco» (A. Vaccari).

El autor del relato hebreo de Ester está familiarizado con la historia y las costumbres persas, y tuvo en sus manos los anales persas (2, 23; 10, 2) y los escritos de Mardoqueo (9, 20). Escribió en Persia hacia el 350-300 a. de J. C. El mismo lenguaje, afín al de Par. y Dan., apoya la determinación de esa fecha Para la composición. 197BLos exegetas católicos modernos clasifican tanto el original hebreo como el griego primitivo como pertenecientes al género literario de la narración libre, considerándolo como «relato histórico libremente embellecido», de acuerdo con muchos acatólicos que admiten en el libro de Ester un fondo histórico. Asuero (v.) es Jerjes I (485-465 a. de J. C.), conocido por su desafortunada campaña contra Grecia, que tuvo su capital en Susa (Est. 1, 2). Las indicaciones históricogeográficas y el carácter de Jerjes, que nos suministra el libro inspirado, coinciden con cuanto expone Herodoto VII-IX y. con lo que han descubierto las excavaciones; (Misión arqueológica francesa, desde el año 1885 en adelante).

La capital resulta dividida, en dos partes: a la izquierda del río (el antiguo Coaspe, hoy Kerca), la acrópolis o ciu-, dadela ocupada por el palacio real; a la derecha, la ciudad habitada por el pueblo: cf. Est. 3, 15, etc., donde se distingue perfectamente la primera (hebr. biráh) de la segunda (hebr. cir). En el 483 (tercer año de reinado), banquete.' y preparación para la guerra contra Grecia (1, 3 ss.; Herodoto, VII, 8-17); Ester en el. harén del rey (2, 8); campaña griega y derrota (480-479); Ester elevada al rango de reina (479); él, apenas ha regresado, para consolarse del desastre patrio se entregó más que nunca a los placeres y a los amores (Herodoto, IX, ‘ 108-113). Matanza de los persas en el 473.

Ester es nombrada reina, pero para entrar a la morada del rey debe esperar que se la llame (2, 14; 4, 11); habita con otras en el harén (2, 11-14); bien puede ser considerada como reina de segundo rango o favorita, en la misma forma que Vasti (cf. para casos semejantes, Herodoto, III, 31.67.88; VII, 2.7.64), al lado de la verdadera reina Amestrise, de sangre real y esposa de Jerjes I, única mencionada por Herodoto (IX, 108-113). «Otras pruebas de la verdad histórica de nuestro libro son el exacto conocimiento de los usos' persas, la detallada descripción del palacio real de Susa, confirmada por las recientes excavaciones, la narración tan viva y detallista, la ausencia de todo anacronismo» (A. Vaccari). Pero sobre todo téngase presente el género literario del libro. En cuanto a la matanza de los persas, no es críticamente cierto el número hebreo de 70.000: el griego (9, 16) solo da 15.000, y pueden aducirse episodios semejantes del Antiguo Oriente (Herodoto, III, 76.79; Dion Cassio, Hist. Rom. 68, 32). El edicto concedía a los judíos el apoyo de las autoridades locales.

198AHasta ahora no se ha intentado ninguna explicación, fuera de la que trae el texto sagrado, acerca del origen de la antigua fiesta judía, y puede presentarse con cierto fundamento partiendo de la etimología de purim, como lo reconoce, p. ej., L. Gauthier.

Las tablillas de Kültepe aseguran que el hebreo pür procede del asirio puru = suerte (A. Bea, en Bíblica, 21 [1940] 198 s.). En la lista de los dignatarios de la corte de Susa, que se lee en un texto cuneiforme se encuentra un Marduka tesorero a quien A. Ungnad identifica fundadamente con nuestro Mardoqueo (en ’ZatW 58, [1940-41]), 243 s.; 59 [1942-43], 219). Se ha exagerado a veces hablando de chauvinismo y de odio cruel en Ester como expresión de que se trata de un relato enteramente profano. Es cierto que no aparece el nombre de Dios en el hebreo, mas es Dios quien «tiene las riendas de los acontecimientos y quien los dirige como detrás de los bastidores. Puede pensarse que el santo nombre de Dios se omitió de intento por reverencia, cuando la fiesta de pürim, en la que solía leerse el libro de Ester, degeneró en jolgorio profano, como lo es aún ahora. Pero ese silencio queda plenamente compensado en los fragmentos propios del texto griego, donde el elemento religioso (cf. el mismo hebreo, 4, 14) se muestra bien a las claras y domina en los acontecimientos» (A. Vaccari). Y tampoco faltan atenuantes desde el punto de vista moral; los judíos luchan contra los persas que los atacan (8, 11) y piden su destrucción (9, 2.5.16).

En la venganza son incluidos los parientes, en virtud del principio de solidaridad, entonces vigente. Por otra parte, el autor narra con frecuencia, pero sin aprobarlo, lo realizado por los personajes de su relato. [F. S.] 630 ss.: A. Vaccari, La S. Bibbia, III, Firenze 1948. pp. 269-301; L. Soubigou, Esther (La Ste. Bible, ed. Pirot-A. Clamer. 4). París 1949, pp. 579-695: * J. Pér e z de U r b e l. El libro de Ester, en Cons. 1955, XV, octubre, n.° 177. [F. S.]

Bibliografía

F. Spadafora, en Enc. Catt. It., V, col. 630 ss. A. Vaccari, La S. Bibbia, III, Firenze 1948, pp. 269-301. L. Soubigou, Esther (La Ste. Bible, ed. Pirot-A. Clamer, 4), París 1949, pp. 579-695.
J. Pérez de Urbel, El libro de Ester, en Cons. 1955, XV, octubre, n.° 177.

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